-A sus 89 años, mantiene la confección anual de túnica de Padre Jesús
Redacción / Izúcar de Matamoros, Pue.
En el municipio de Izúcar de Matamoros, la tradición religiosa de la Semana Santa encuentra continuidad en las manos de María de Jesús Medina Herrera, conocida entre la comunidad como “Chuchita”, quien desde hace más de seis décadas confecciona la túnica de Jesús de Nazareno, una de las imágenes más representativas para los fieles de la región.
Cada año, en el marco de las celebraciones litúrgicas que conmemoran la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, Chuchita asume la responsabilidad de vestir a la imagen de Padre Jesús, resguardada en la Parroquia de Santo Domingo de Guzmán. Se trata de una labor que ha sostenido con constancia, devoción y disciplina, consolidándose como una figura clave dentro de las tradiciones religiosas del municipio.
A sus 89 años, Medina Herrera continúa desempeñando esta tarea, apoyada por vecinos y representantes de la parroquia, quienes colaboran en distintos momentos del proceso. La elaboración de la túnica no es una actividad improvisada: inicia con la selección de la tela, decisión que toma en conjunto con autoridades eclesiásticas, seguida del diseño y confección de la prenda, hasta su colocación final sobre la imagen.
Para Chuchita, este encargo representa un compromiso que ha mantenido vigente desde que asumió la responsabilidad, hace más de 60 años. Año con año, su trabajo se integra a las actividades que congregan a cientos de creyentes, quienes participan en procesiones, celebraciones y actos litúrgicos que forman parte de la identidad cultural y religiosa de Izúcar de Matamoros.
Lejos de considerar su edad como una limitante, la mujer asegura que esta actividad le brinda satisfacción personal y sentido de pertenencia, además de ser reconocida por la comunidad por su dedicación. Su labor no solo implica habilidades de costura, sino también un profundo significado espiritual, al tratarse de la vestimenta de una imagen venerada por generaciones.
Pero la trayectoria de María de Jesús Medina Herrera no se limita al ámbito religioso. Paralelamente, ha desarrollado una extensa carrera en el servicio público municipal. Desde el 20 de octubre de 1951, forma parte del ayuntamiento de Izúcar de Matamoros, donde actualmente se desempeña como auxiliar en el Área de Reclutamiento.
Con 75 años de servicio ininterrumpido, Chuchita se ha convertido en la trabajadora con mayor antigüedad dentro del gobierno municipal. A lo largo de su trayectoria, ha ocupado diversos cargos administrativos, acumulando experiencia en la atención ciudadana y en la gestión de trámites oficiales.
En su función actual, es responsable de coordinar la gestión de cartillas del Servicio Militar Nacional, en colaboración con la 25 Zona Militar, con sede en la ciudad de Puebla. Su labor consiste en recibir, revisar y canalizar la documentación de los jóvenes que realizan este trámite, tarea que desempeña bajo criterios de orden y disciplina.
Durante décadas, ha atendido a generaciones de izucarenses, algunos de los cuales han continuado su desarrollo profesional hasta ocupar cargos públicos dentro del mismo municipio. Este vínculo intergeneracional refuerza su papel como una figura de referencia en la vida administrativa y social de la comunidad.
La combinación de su servicio público y su labor religiosa da cuenta de una vida dedicada al trabajo constante y al cumplimiento de responsabilidades. Mientras en el ayuntamiento contribuye al funcionamiento institucional, en la parroquia mantiene viva una tradición que forma parte del patrimonio intangible de Izúcar de Matamoros.
En este 2026, Medina Herrera volvió a cumplir con la confección de la túnica de Jesús de Nazareno, reafirmando un compromiso que ha trascendido décadas. Su historia refleja la permanencia de las tradiciones locales a través del esfuerzo individual y la participación comunitaria.
Así, entre telas, hilos y años de experiencia, Chuchita continúa dejando huella en su municipio, no solo como trabajadora ejemplar, sino como guardiana de una práctica que cada Semana Santa vuelve a cobrar vida en el corazón de los fieles.
