Misa Negra marca primer viernes de marzo en Catemaco

-Brujos y seguidores de cultos esotéricos realizan rituales y sacrificios durante tradicional ceremonia nocturna.

Redacción / Nacional.

Bajo la luz de una hoguera encendida y rodeados de símbolos esotéricos, brujos, chamanes y seguidores de distintas corrientes ocultistas participaron en la tradicional Misa Negra con la que se recibió el primer viernes de marzo en Catemaco, una fecha considerada clave dentro del calendario espiritual de practicantes de la magia en México.

La ceremonia se realizó en el Centro Ceremonial “El Ahijado”, ubicado en la colonia Paraíso Dos. Por primera vez, el ritual tuvo como escenario las instalaciones del Templo Satánico que actualmente se encuentra en construcción dentro de este complejo. El evento reunió a decenas de practicantes que acudieron para invocar fuerzas espirituales, realizar peticiones y reafirmar su devoción a distintas entidades asociadas con el ocultismo.

El ritual fue encabezado por el Brujo Mayor, Enrique Marthen Berdón, quien dio la bienvenida a los asistentes y explicó que la ceremonia representa una renovación espiritual para quienes participan. Durante el encuentro también estuvo presente la Bruja Mayor, Reyna Isabel Martínez Méndez, quien señaló que el fuego simboliza un elemento purificador capaz de transformar aquello que no aporta beneficios a la vida.

Desde antes de las 22:00 horas comenzaron a congregarse seguidores de estas prácticas en las inmediaciones del centro ceremonial. Al ingresar al recinto, los asistentes participaron en cánticos, invocaciones y rituales realizados entre velas, esculturas y símbolos relacionados con distintas corrientes esotéricas.

El escenario principal estuvo marcado por un pentagrama invertido, símbolo vinculado con la figura de Baphomet dentro de la tradición satánica. En torno a este espacio se presentaron danzantes que incorporaron elementos prehispánicos, acompañados por tambores, cascabeles y cuernos que marcaron el ritmo del ritual.

Uno de los momentos centrales de la ceremonia fue el sacrificio de un macho cabrío, acto considerado por los participantes como una ofrenda para solicitar poder, salud, prosperidad o resolver conflictos personales. Tras el sacrificio, algunos asistentes se untaron sangre del animal como parte del ritual de consagración.

Además del sacrificio, se realizaron lecturas simbólicas y se consagró vino como elemento ritual. Las prácticas se desarrollaron entre humo de copal e incienso, cantos ceremoniales y el repicar de campanas, en un ambiente que los participantes describen como parte de una tradición heredada por generaciones en la región.

El origen de la Misa Negra en Catemaco se remonta a la década de 1970, cuando el brujo Gonzalo Aguirre Pech impulsó la celebración de este tipo de rituales vinculados con el primer viernes de marzo. Con el paso de los años, la fecha se consolidó como un punto de reunión para practicantes de brujería, curanderismo y otras expresiones de espiritualidad alternativa.

Cada año, visitantes de distintas partes de México y del extranjero llegan a Catemaco para solicitar “trabajos” relacionados con amor, dinero, salud o conflictos personales, lo que ha convertido al municipio en un referente internacional de prácticas esotéricas.

La ceremonia concluyó alrededor de la 1:30 de la madrugada con la quema de un pentagrama invertido frente al templo en construcción, acto que marcó el cierre del ritual con el que los participantes dieron la bienvenida a uno de los días más representativos para la tradición de la brujería en esta región de Veracruz.

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