Respuesta a venta de armas de EE.UU. a Taiwán.
Andrés Martínez / China
En un movimiento que intensifica la tensión diplomática y comercial entre las dos mayores potencias económicas del mundo, el gobierno de China impuso sanciones formales contra veinte empresas de defensa de Estados Unidos y diez de sus ejecutivos. La medida, anunciada el viernes 26 de diciembre de 2025, es una respuesta directa a la reciente aprobación por parte de Washington de una venta de armamento a Taiwán por un valor de 11 millones de dólares.
De acuerdo con un comunicado oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, la transacción armamentística «viola el principio de una sola China y daña gravemente la soberanía y la integridad territorial de China». Pekín considera a Taiwán, una isla con gobierno democrático propio, como una parte inalienable de su territorio, y cualquier apoyo militar externo a Taipéi es catalogado como una injerencia en sus asuntos internos.
Entre las empresas sancionadas se encuentran figuras clave de la industria bélica norteamericana, como la división de fabricación de armamento de Boeing y la contratista Northrop Grumman. El paquete de sanciones incluye la prohibición de entrada a China para los ejecutivos señalados, restricción que se extiende a las regiones administrativas especiales de Hong Kong y Macao. Aunque, como reconocen analistas, muchas de estas compañías tienen una presencia comercial limitada o nula en el mercado chino, la acción posee un peso geopolítico y simbólico considerable.
La venta de armas estadounidense, descrita por fuentes de Taipéi como una de las mayores adquisiciones recientes para la isla, reactiva un ciclo habitual de fricción. La práctica de Washington de proveer equipo defensivo a Taiwán suele ser seguida por protestas y contramedidas por parte de Pekín, que en esta ocasión optó por una lista concreta de sanciones económicas y personales.
