En un nuevo episodio de violencia extrema contra mujeres y niñas, autoridades del estado de Sonora investigan el feminicidio de una madre de 28 años y sus tres hijas, dos gemelas de 11 años y una niña de nueve, cuyos cuerpos fueron hallados sin vida en las afueras de Hermosillo durante el fin de semana. El caso, calificado por la Fiscalía como uno de los más graves en lo que va del año, apunta como principal línea de investigación a la violencia doméstica.
La tragedia comenzó a develarse el viernes 4 de julio, cuando peritos de la Agencia Ministerial de Investigación Criminal (AMIC) localizaron el cuerpo de una mujer adulta con signos visibles de violencia —golpes y heridas cortantes en el rostro— en las inmediaciones de la comunidad Miguel Alemán, a unos 50 kilómetros de Hermosillo, Sonora.
Un día después, el sábado por la mañana, una llamada anónima al colectivo Buscadoras por la Paz en Sonora alertó sobre la presencia de otros cuerpos a corta distancia del hallazgo inicial. Cecilia Delgado, líder del colectivo, narró que al llegar al sitio se encontraron con una escena desgarradora: tres niñas asesinadas, dos de ellas abrazando a la menor. “Las gemelas abrazaban a su hermana más pequeña como queriendo protegerla, pero fueron asesinadas a balazos”, relató Delgado. Las menores estaban vestidas con pijamas.
La Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora (FGJES) confirmó más tarde que las cuatro víctimas eran madre e hijas, y que los crímenes estaban conectados. Tras procesar ambas escenas del crimen, las autoridades aseguraron que se trataba de un caso de feminicidio múltiple, cuya hipótesis principal apunta a violencia familiar.
La noche del domingo 6 de julio, la Fiscalía informó sobre la detención del principal sospechoso: la pareja sentimental de la mujer asesinada. De acuerdo con el comunicado oficial, el individuo está vinculado a una organización criminal que opera en la capital sonorense y se dedica a la distribución de drogas. La dependencia indicó que peritos forenses trabajan en la recolección y análisis de pruebas científicas para robustecer la carpeta de investigación.
Las víctimas residían en el fraccionamiento Tierra Nueva, una colonia ubicada al norte de Hermosillo caracterizada por altos niveles de marginación, consumo de drogas, violencia familiar y escasa presencia de servicios públicos. Este entorno precario es parte de lo que diversas organizaciones sociales han señalado como caldo de cultivo para los crímenes de género.
El caso de esta familia ocurre en un contexto especialmente violento en Hermosillo. Tan solo en los primeros cinco días de julio, las autoridades han contabilizado al menos 17 asesinatos, de los cuales cinco corresponden a mujeres jóvenes o niñas.
La Fiscalía aseguró que no cesará en sus esfuerzos por esclarecer los hechos y garantizar justicia para las víctimas, aunque el dolor por la pérdida de cuatro vidas inocentes permanece entre una comunidad que convive diariamente con el miedo y la impunidad. Mientras tanto, colectivos feministas y de búsqueda exigen al estado acciones contundentes contra la violencia de género y condiciones dignas para las mujeres en zonas vulnerables.
