Por Emilio Castro / Letras Libres

La olla de aluminio está caliente, ya tiene aceite, la semilla está dentro. Hay un silencio expectante. Estoy sin moverme. La oxidación de los lípidos hace su trabajo. La tapa empieza a moverse, pareciera que está temblando, pero, no es así.

Cuando la temperatura supera los 100ºC, la humedad contenida en el grano comienza a transformarse en vapor, pero cuando llega a 180ºC, la presión dentro del grano sube hasta cerca de diez veces la presión atmosférica a nivel del mar. Incapaz de resistir el estrés, la capa externa se abre y el interior de almidón se expande, forzando su paso a través de la capa rota.

¡Plop! ¡plop! ¡plop! ¡plop!… seguido de otro ¡plop!, ese sonido me llena de satisfacción. Indica que las palomitas de maíz, ya están tomando forma.

Seguramente el apreciable lector, se preguntará: ¿qué tiene que ver mi satisfactorio fin de semana con palomitas, refresco y la última temporada de The Vikings, la cual me llenó de expectativa, pues el final no es el final?

Bueno, que a la par de este final, que no es final, me llegaron muchos mensajes vía WhatsApp de amigos que me preguntaban que si yo también me inscribiría como candidato para ser presidente municipal de mi ciudad. Jajajaja.

Y es que, así como las palomitas de maíz, ahora hay una ola de ciudadanos ligados, allegados o dícese iniciadores de Morena, que hacen ¡Plop!, y saltan bajo la reacción química de la egolatría y ambición; muchos de ellos sin sustento, ni trabajo consolidado, sólo porque sus familiares, amigos u operadores políticos me los chamaquean diciéndoles que son un buen perfil (no les crean, ¡por favor!).

La verdad, sí me intrigó, y de inmediato investigué, ¿quiénes? Vaya, vaya. La lista inició con 5, luego 6, luego 7, luego…, y así. La mayoría hombres, un par de mujeres.

De manera muy objetiva escribo lo siguiente. Empiezo por las mujeres:

Loreley Armenta Balbuena, abogada. Hay quienes la ligan al Senador Armenta y por ello alegan su postulación; otros hablan de su influencia en el comercio local, lo que sí es un hecho es que, si se aplica la paridad de género en Izúcar, la decisión sería entre ella y la actual Síndica municipal, aunque esta última tiene mayor presencia.

Irene Olea Torres, Síndica municipal. La reconstrucción de los edificios históricos y con ello de la identidad de nuestro municipio fue un acierto. Lo que seguramente le retribuirá. Eso sí, la crítica hacia ella está a la orden del día, lo cual es de esperarse. Ahora falta que “aguante vara”.

Paul Morales Sevilla. Respeto su ímpetu, si yo tuviera su edad también lo tendría; pero, me parece que le hace falta camino por recorrer, “caminante, no hay camino, se hace camino al andar”.

Juan Manuel Soto Moreno, joven empresario. Por desgracia, en el plano político, tras renunciar al PRI, se minó su credibilidad; pero, es el comienzo de una nueva historia; escríbela con pluma fuente de honestidad y constancia, y veraz que eso dará frutos. Estoy seguro.

Paúl Ignacio Moreno Álvarez, Regidor de Derechos Humanos. A él lo veo seguido en redes sociales, casi siempre sentado o parado, detrás o a lado de su escritorio; habla de lucha social, pero su imagen dice lo contrario: un actuar discursivo, pero en los hechos, como servidor público, no veo nada; más que Facebook Live.

Julián Peña Hidalgo (él me recuerda a Facundo Cabral: No soy de aquí, ni soy de allá), hace algunos meses me enteré que ganó un concurso de narrativa histórica en Izúcar. Como escritor le veo más futuro.

Sergio Valero Orea, Regidor de Gobernación. Eligió estar en uno de los rubros de la administración pública más complejos: la seguridad. No lo ha hecho mal, pero, el panorama de la seguridad es tan cambiante, que su posicionamiento político está bajo la lupa de todos. Lo rescatable es que esto le da experiencia en el servicio público.

Anselmo Venegas Bustamante, empresario. Tiene carrera política, por ende, aciertos y malas decisiones. En algún momento estuvo ligado a Mario Marín y luego Moreno Valle; ahora, ¿con quién y para qué?

Hasta aquí algunos, al menos los que mencionaron mis amigos y lo que me dijeron.

Por lo pronto, sigo con mis palomitas, mi refresco y ahora a ver The Last Kingdom, para seguir con los nórdicos; el populacho le decimos “vikingos”.