Redacción / Estados Unidos

Después de una espera de 90 días, José Cortes y Graciela Montalvo, originarios de Hidalgo, llegaron a San Ysidro en Estados Unidos, con el anhelo de llegar a los Ángeles donde su hijo Alfredo se encuentra luchando contra un tumor cerebral.

La lograr su objetivo, la pareja consiguió un permiso humanitario, el cual fue un reto obtener, ya que vivieron de indocumentados por más de diez años, y aunque regresaron a México de forma voluntaria, las políticas de la actual administración han sido endurecidas en la evaluación de estos casos.

El calvario de los padres mexicanos inicio en febrero pasado, cuando Alfredo tuvo que viajar a los Ángeles California en busca de un tratamiento que pudiera salvarlo de un tumor cerebral que le detectaron hace dos y años, y hasta el momento no habían podido erradicar.

El menor ingreso al Hospital de Niños de Los Ángeles, donde se le aplico quimioterapia y radiación, sin embargo, no estaba funcionando, por lo que le ofrecieron entrar en un ensayo clínico para un tratamiento experimental; pero era necesaria la presencia y autorización de sus padres.

Los médicos del hospital señalaron, a través de una carta dirigida a las autoridades de migración, que el tumor de Alfredo es muy agresivo y avanza con rapidez, por lo que su vida depende de ese enseño clínico.

Sin embargo, ante el silencio de las autoridades migratorias, se buscó ayuda en la oficina de la senadora de California, Kamala Harris.

Por lo que tres semanas después, la oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, contestó la solicitud de la pareja de mexicanos.

“La CBP informó a la familia y a la oficina de la senadora Harris que los padres pueden presentarse en el puerto de entrada de San Ysidro, (California) para el procesamiento, que consiste principalmente en la toma de las huellas digitales y verificación de antecedentes”.

Fue así como tres meses después de presentar la solicitud, les fue otorgado el permiso humanitario a estos padres mexicanos, quienes podrán ingresar legalmente al país vecino para reunirse con Alfredo, quien se encuentra delicado.

“Solo queremos estar al lado de nuestro hijo para darle fuerza; no vamos a trabajar, ni a nada de eso”, dijo la madre del menor.