San Juan Huiluco revive ancestral guerra de zapotazos

-Habitantes de Puebla resguardan rito prehispánico entre Huizos y Pilolos con apoyo policial

Juan Rubio / Huaquechula, Pue.

La comunidad de San Juan Huiluco, perteneciente al municipio de Huaquechula, llevó a cabo su distintiva celebración de Carnaval, un evento que trasciende la fiesta convencional para consolidarse como un rito de resistencia histórica. Lejos de los disfraces de plumas y lentejuelas, este espacio se caracteriza por el uso de petate, cuero y el intercambio proyectil de frutas verdes, marcando un enfrentamiento ritual entre los barrios Arriba y Abajo que mantiene vigencia desde hace más de dos siglos.

El clímax de la festividad se registró el martes 17 de febrero, fecha en la que los pobladores protagonizaron una batalla campal simbolizando la lucha entre el bien y el mal. Los participantes, conocidos como «Pilolos», se equiparon con máscaras de cuero curtido, cascos y petates para mitigar el impacto de los proyectiles. Por otro lado, los «Huizos», hombres disfrazados de mujeres, representaron la semilla, la fertilidad y la naturaleza buscando renacer con la primavera, oponiéndose a los Pilolos que encarnan el invierno resistiéndose a morir.

Durante el intercambio bélico, las armas utilizadas fueron exclusivamente elementos de la tierra: zapotes verdes, jícamas, mamey y cebollas. Los organizadores estimaron que más de una tonelada de fruta voló por los aire, tiñendo el suelo de verde y pulpa. Las reglas establecen que gana el barrio que logra hacer retroceder a su rival; la consecuencia para el perdedor es asumir la organización y los costos de las diversas fiestas patronales durante el año restante.

Para garantizar el desarrollo adecuado de los festejos, las autoridades locales implementaron un operativo de seguridad. El Regidor de Gobernación encargado de San Juan Huiluco informó que se solicitó apoyo a la policía estatal y municipal para evitar que el evento escalara a situaciones no deseadas. El objetivo fue mantener el orden para que la ciudadanía pudiera divertirse sin que se emplearan piedras u objetos peligrosos, asegurando que la tradición se mantuviera dentro de los límites del rito ancestral.

La celebración no se limitó únicamente al enfrentamiento físico. El lunes 16 de febrero se realizó la «Paseada del Marranito», un acto de identidad comunitaria donde se recorrió un animal por las calles acompañado de música, simbolizando la abundancia y anunciando el sacrificio previo al banquete. Asimismo, previo a la batalla, se ejecutó la «Danza de la muñeca», figura resguardada en una caja de madera que es paseada y protegida en la iglesia local.

El cierre de este ciclo festivo ocurre el Miércoles de Ceniza, cuando el pueblo se reúne para consumir Huaxmole. Este platillo ancestral, elaborado con chile costeño, guaje y la carne del animal protagonista, sella el pacto de hermandad entre los combatientes. Los participantes señalan que ingerir este guiso potente representa absorber la fuerza de la tierra para resistir el ayuno de la Cuaresma.

Esta manifestación cultural guarda vínculos directos con el México prehispánico, poseyendo un alto valor histórico para la ciudadanía. Los habitantes de San Juan Huiluco han resguardado esta práctica de generación en generación, utilizando incluso fruta cultivada por ellos mismos para la contienda. A través de este ritual, la comunidad reafirma su conexión con la tierra y el ciclo de la vida, manteniendo viva una costumbre que define su identidad frente al paso del tiempo.

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