Por: Manuel Alejandro Moreno Álvarez
La emergencia en el “debate” electoral sobre el grave tema de la inseguridad que, como un cáncer que se expande ha trastocado los espacios de nuestra vida cotidiana, se ha enfocado solo a las acusaciones, reproches, evasiones y, en solo excepcionales casos, en tratar de formular planteamientos de propuestas para su solución; la violencia y la inseguridad en que vivimos hoy, son temas de urgencia condicionados siempre desde la perspectiva del candidato que lo retoma. Si el candidato es alguien íntegro y con un sentido claro de por qué está participando en la llamada contienda electoral más importante de nuestra historia contemporánea, podemos esperar que sus estrategias se dirijan a soluciones efectivas, razonadas que antepongan los recursos tecnológicos, científicos y sociales necesarios; si el candidato está para dar continuidad al sistema omiso, corrupto, de impunidad e irresponsabilidad como ha sucedido en tres o cuatro periodos de priismo y en este último (el peor de todos) de saqueo morenovallista en la piel de un perredista, estamos seguros que no nos esperan más que reacciones efectistas o, incluso, una inoperancia que profundicen aún más esta insostenible situación que afecta nuestro entorno, poniendo cada día en riesgo a los nuestros y a la gente que conocemos.
Veamos, las estadísticas son claras: Según algunos medios de información y organismos como Semáforo Delictivo o el Sistema Nacional de Seguridad Pública, Izúcar de Matamoros ha triplicado la tasa estatal de homicidios, rebasando la media nacional (14,2) con la friolera de 24,7 casos por cada 100 habitantes en 2016, un dato escalofriante en comparación con los 8,6 homicidios por cada 100 habitantes de 2015, es decir, el descuido y la irresponsabilidad del último gobierno municipal dejó dispararse la violencia a cifras nunca antes vistas. Ver: (http://www.e-consulta.com/nota/2016-07-14/seguridad/triplica-izucar-tasa-estatal-de-homicidios-y-rebasa-media-nacional). Otro dato: “En las colonias Cruz Verde, Lomas de Guadalupe, Alchichica, Centro y en los barrios de San Juan Piaxtla, Santiago Mihuacán y La Asunción, a últimas fechas se ha incrementado la inseguridad, debido a la falta de denuncia y temor de la ciudadanía, agravado por la falta de rondines por parte de autoridades auxiliares y de seguridad pública.” (Ver:http://www.elpopular.mx/municipios/mayor-inseguridad-en-izucar-de-matamoros/), asimismo, es ya un hecho cotidiano y normalizado enterarse de eventos indignantes y hechos macabros como ejecuciones del crimen organizado, descubrimientos de cuerpos asesinados con impactante saña, descuartizados, descabezados; feminicidios, infanticidios, secuestros y violaciones; violencia de dimensiones nunca antes vista en el pasado reciente de la historia de nuestro municipio.
Aquí, cabe un cuestionamiento vigente que debe ponernos a reflexionar: Al margen del supuesto interés legítimo o no, de los candidatos de esta contienda, por dar solución al problema más urgente de nuestro municipio hoy: la inseguridad y violencia, no podemos perder de vista a los responsables de su descontrol: los gobiernos priistas sobre todo los del periodo de Rubero Galileo (previamente con la postulación y triunfo de su narco alcalde) y Carlos Gordillo; así como el hoy cada vez más disminuido y deformado desgobierno de Manuel Madero que, sin rumbo y carente de la inteligencia más básica, dejó desbordar la violencia como vemos en las estadísticas presentadas, dejándole al crimen organizado y la delincuencia común nuestras calles, plazas y casas. Si hay responsabilidad respecto a esto, son ellos, gobiernos omisos, de partidos políticos irresponsables que postulan a sujetos ambiciosos y corruptos. Los izucarenses ni debemos olvidar, ni podemos permitir más errores que nos sigan afectando.
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