Llega caravana de migrantes que enfureció a Donald Trump

La Caravana Migrante y de Refugiados de Centroamérica, que causó que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, enfureciera y enviara tropas a la frontera con México, un primer grupo a llegó a Puebla.

Arribaron al albergue de la parroquia de la Asunción, en la junta auxiliar de la Libertad, donde en total se espera la llegada de mil 200 migrantes en las próximas horas.

Las familias centroamericanas, en su mayoría procedentes de Honduras, abandonaron el municipio de Matías Romero, luego de cinco días de pernoctar en el campo de futbol de esa localidad de la región del Istmo de Tehuantepec, Oaxaca, y tocaron tierra poblana.

Según los activistas que acompañan a los migrantes de Centroamérica, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) expidió permisos extraordinarios para que pudieran desplazarse dentro de territorio mexicano durante los próximos 30 días.

Los participantes continúan en su desplazamiento que iniciaron el 25 de marzo pasado, cuando salieron de Chiapas rumbo a la frontera con Estados Unidos.

Aquí en Puebla habrán de recibir asesoría jurídica para acogerse al asilo en México o la Unión Americana.

“El grupo (de migrantes) serán informados de las posibilidades o no del refugio; posteriormente serán ellos quienes decidan si continúan o se desisten de seguir caminando”, comentó Irineo Mújica, de la organización “Pueblos sin Fronteras”.

Durante su estancia en Puebla Un día de marzo ella y su marido decidieron vender todo lo que tenían en casa, el refrigerador, la estufa, la televisión, el ventilador y hasta la cama. La inseguridad de Honduras se volvió insoportable y se agudizó cuando el presidente Juan Orlando Hernández se reeligió.

Relató que tenían que pagar a las pandillas de Maras incluso para que permitieran a los niños jugar en la vía pública.

“Ocurrieron muchas crisis en el país, las Maras se revolvieron, hay más violencia, privatizaron lo que es la salud, lo que es las escuelas. Mis hijos no pueden vivir así. Yo cuidada niños y en la mañana vendía comidas y debido a la crisis ya no había trabajo para darle de comer a mis hijos”.

La situación llegó a tal grado de que con apenas 6 mil lempiras (4 mil 612 pesos) en el bolsillo, decidieron emprender el viaje hacia Estados Unidos, trayendo consigo a sus dos hijos de 6 y 8 años y dejando con familiares al mayor, de 10 años de edad.

“No conocíamos el camino, era primera vez, más con los niños, que los zancudos, dónde hacer las necesidades, dónde lavar, dónde comer”, dijo Cindy.

Regresar y volver a sufrir no  es una opción, es preferible para ella seguir, aunque sea caminando, como lo hicieron en un principio y hasta por tres horas para salir de Honduras.

“Me da más miedo estar en mi país, quizá podríamos morirnos de hambre o de alguna enfermedad o las mismas maras nos podrían matar porque ahí no se puede denunciar a la policía porque la misma policía les da información de nosotros a ellos para que vayan a la casa y nos vayan a asesinar”.

 

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