-Daños en planta clave de Qatar disparan gas y petróleo
Redacción / Información internacional.
La confrontación entre Irán e Israel escaló hacia instalaciones energéticas estratégicas en el Golfo Pérsico, impactando de forma directa los mercados internacionales de petróleo y gas, luego de que misiles iraníes alcanzaran la planta de gas natural licuado más grande del mundo en Qatar.
El intercambio de ataques inició cuando Israel golpeó el yacimiento South Pars, considerado el mayor depósito de gas del planeta y compartido por Irán y Qatar. En respuesta, Teherán lanzó ofensivas contra el complejo industrial de Ras Laffan, en territorio catarí, donde se procesa cerca de una quinta parte del suministro global de gas natural licuado (GNL).
Autoridades de Qatar confirmaron daños considerables en la infraestructura, particularmente en centros de distribución de gas. Aunque no se reportaron víctimas, la afectación operativa bastó para alterar de inmediato el equilibrio energético global. A esto se sumaron incidentes en refinerías de Kuwait, instalaciones en Arabia Saudita y eventos relacionados con infraestructura en Emiratos Árabes Unidos.
El impacto fue inmediato en los mercados. El crudo Brent llegó a incrementarse cerca de 10 por ciento, superando momentáneamente los 118 dólares por barril, mientras que el gas natural en Europa registró aumentos de hasta 30 por ciento. Aunque posteriormente los precios moderaron su avance, la volatilidad marcó la jornada financiera internacional.
Analistas coinciden en que el daño a Ras Laffan modifica las expectativas del suministro global de GNL. La planta, que ya operaba con restricciones tras ataques previos con drones, enfrenta ahora un escenario de recuperación incierta. Firmas del sector energético advierten que la interrupción podría extenderse por meses, dificultando sustituir el volumen perdido en el corto plazo.
En paralelo, el gobierno de Estados Unidos evalúa medidas para contener el impacto económico. Entre las opciones planteadas se encuentran la liberación de reservas estratégicas de petróleo y la flexibilización de sanciones, incluso hacia crudo iraní y ruso. Estas decisiones han influido en los mercados, que recortaron pérdidas hacia el cierre de la jornada.
En el plano político, el presidente Donald Trump advirtió que respondería con mayor fuerza si continúan los ataques contra infraestructura energética en la región. Mientras tanto, funcionarios estadounidenses reconocen que no existe claridad sobre la duración del conflicto.
Desde Emiratos Árabes Unidos, el ministro Sultán Ahmed Al Jaber hizo un llamado a frenar los ataques contra instalaciones energéticas, al considerar que representan un riesgo directo para la estabilidad económica global. Subrayó que la seguridad energética es un componente esencial del funcionamiento cotidiano de los países.
La relevancia del conflicto radica en la ubicación de los ataques: el complejo South Pars/North Dome concentra una de las mayores reservas de gas del mundo, con capacidad para abastecer la demanda global durante más de una década. Su vulnerabilidad expone la fragilidad del sistema energético internacional ante conflictos geopolíticos.
En los mercados financieros, la jornada reflejó esta incertidumbre. Las bolsas en Estados Unidos cerraron con pérdidas moderadas, mientras que en México el tipo de cambio mostró alta volatilidad, aunque el peso logró una ligera apreciación. La Bolsa Mexicana de Valores suspendió operaciones durante los últimos minutos de la sesión debido a un incidente técnico, en un contexto ya presionado por la incertidumbre global.
