-Capturan ejemplar invasor en Jolalpan; piden monitoreo ante posible expansión.
Juan Rubio / Jolalpan, Pue.
En días recientes fue reportada la presencia del llamado “pez diablo” en el Río Nexapa, a la altura del municipio de Jolalpan, en la Mixteca poblana, luego de que ciudadanos que realizaban actividades de pesca lograran capturar un ejemplar de esta especie considerada invasora en diversos ecosistemas de agua dulce del país.
De acuerdo con testimonios difundidos en redes sociales, el hallazgo ocurrió mientras pobladores pescaban en este afluente, donde detectaron a un pez con características poco comunes en la fauna local. Posteriormente se confirmó que se trataba de un pleco, nombre con el que se identifica a distintas especies de la familia Loricariidae, entre ellas el Hypostomus plecostomus, originario de Sudamérica, particularmente de las cuencas de los ríos Amazonas y Orinoco.
En México, esta especie fue detectada por primera vez hace aproximadamente 25 años en el río Mezcala, dentro de la cuenca del Balsas, y desde entonces ha extendido su presencia a otros sistemas hidrológicos como el río Grijalva, el Usumacinta, así como cuerpos de agua en Tabasco y la presa Infiernillo. Especialistas advierten que su rápida adaptación a distintos ambientes ha favorecido su dispersión en múltiples regiones del país durante los últimos años.
El pez diablo se distingue por su coloración marrón clara con manchas oscuras, además de presentar una piel cubierta por placas óseas con hileras de espinas, lo que le otorga una apariencia robusta. Puede alcanzar tamaños considerables y posee una alta resistencia: gracias a un estómago modificado, tiene la capacidad de sobrevivir fuera del agua hasta por 14 horas al respirar aire directamente.
Se trata de una especie de hábitos nocturnos que alcanza su madurez sexual alrededor del primer año de vida. Los machos excavan galerías donde resguardan los huevos, lo que incrementa su tasa de supervivencia. Esta capacidad reproductiva, sumada a la ausencia de depredadores naturales en nuevos entornos, facilita su establecimiento en hábitats distintos a su lugar de origen.
Especialistas en biodiversidad han señalado que la introducción de este pez puede generar efectos adversos en los ecosistemas acuáticos, al competir con especies nativas por alimento y espacio, además de consumir huevos y larvas de otros peces. Asimismo, su comportamiento puede alterar el lecho de ríos y presas, afectando la dinámica natural de estos cuerpos de agua.
Ante este primer reporte en el Río Nexapa, se ha planteado la necesidad de realizar monitoreos que permitan determinar si se trata de un caso aislado o del inicio de un proceso de establecimiento en la región, por lo que autoridades y habitantes han sido exhortados a reportar nuevos avistamientos para evaluar su posible impacto ambiental.
