La caída de Nicolás Maduro

**Tras 12 años en el poder y más de dos décadas de influencia política, el mandatario fue capturado en Caracas, durante una operación estadounidense que duró 6 minutos**

Michelle López / Información internacional.

La madrugada del pasado sábado 3 de enero, fuerzas de élite de Estados Unidos capturaron a Nicolás Maduro Moros en Caracas, y lo trasladaron a Nueva York para enfrentar cargos por narcoterrorismo, conspiración para introducir cocaína a territorio estadounidense y delitos relacionados con armas.

La operación, ordenada por el presidente Donald Trump, puso fin a 12 años de gobierno y a una confrontación abierta que Maduro había desafiado públicamente desde el Palacio de Miraflores. La fotografía difundida tras su detención, con la vista y el oído bloqueados, recorrió el mundo en minutos y se convirtió en un símbolo del desenlace.

De los barrios al poder absoluto

Nacido el 23 de noviembre de 1962 en Caracas, Nicolás Maduro creció en un entorno popular. Fue conductor del Metro de Caracas y dirigente sindical, influido por corrientes marxistas y trotskistas. Su vida política dio un giro en 1992, cuando se acercó a Hugo Chávez tras el fallido golpe de Estado.

Desde entonces, ascendió con rapidez: fue diputado constituyente, presidente de la Asamblea Nacional y canciller entre 2006 y 2013. Su lealtad lo convirtió en el sucesor designado por Chávez antes de morir. En el 2013 ganó la presidencia por un estrecho margen, en elecciones cuestionadas.

El “chavismo” sin Chávez

Maduro Moros se proclamó guardián del legado bolivariano, pero su gestión profundizó una deriva autoritaria. Analistas y exaliados lo acusan de traicionar el proyecto original y de administrar un capitalismo rentista (economía dependiente de la renta petrolera), controlado por una élite estatal y militar. La caída del precio del petróleo desde 2014 expuso la fragilidad del modelo: controles de precios y de divisas generaron escasez, hiperinflación y una contracción histórica del Producto Interno Bruto.

Crisis, represión y control social

Entre 2013 y 2021, la economía venezolana se redujo drásticamente, y la producción petrolera cayó a mínimos. En 2017, Maduro instaló una Asamblea Nacional Constituyente para neutralizar al Congreso opositor, decisión calificada por críticos como un quiebre institucional.

Protestas masivas fueron reprimidas con saldo mortal. La creación del Carnet de la Patria —un sistema digital de identificación—, condicionó ayudas sociales a la lealtad política, una práctica denunciada como vigilancia y clientelismo.

El pulso internacional y las acusaciones

Desde 2019, la legitimidad de Nicolás Maduro fue desconocida por decenas de países, tras la proclamación de Juan Guaidó como presidente interino. Estados Unidos intensificó sanciones y, en 2020, presentó cargos por narcoterrorismo, vinculándolo con el llamado “Cartel de los Soles” (red que involucra a militares en tráfico de drogas). La recompensa por información creció y el cerco se cerró. En 2022, el mandatario viró a una liberalización forzada, dolarización y apertura, que aumentó la desigualdad.

La captura y el proceso judicial

Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron detenidos en Fuerte Tiuna y trasladados al buque Iwo Jima rumbo a Nueva York. Expertos explican que cubrir vista y oído, es un protocolo para aislar al detenido y proteger la operación.

Ante un juez federal, Nicolás Maduro se declaró inocente y se dijo “secuestrado”, mientras la Fiscalía lo señaló como líder de una trama criminal de décadas. El caso quedó en manos de un juez con amplia trayectoria, y podría apoyarse en testimonios de ex funcionarios colaboradores.

El día después en Venezuela

El Tribunal Supremo venezolano, designó a Delcy Rodríguez como presidenta interina por “ausencia forzosa”. Desde Caracas, denunció una agresión extranjera y defendió la continuidad del gobierno. En Nueva York, la calle se dividió entre quienes celebran el fin del régimen y quienes denuncian una violación a la soberanía.

La caída de Nicolás Maduro Moros, abre una etapa incierta: justicia internacional, transición política y la pregunta central de millones de venezolanos desplazados, si, por fin, será posible reconstruir un país.

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