Organización cañera CNC impulsa campaña de control del picudo

Alejandro López/Chietla, Pue.

Como todos sabemos, la caña de azúcar es el motor que mueve la economía de la región, siendo ésta, el sostenimiento económico de un poco más de 75 mil integrantes de familias de productores, obreros, cortadores de caña, aplicadores de agroinsumos, proveedores y negocios de servicios relacionados con la canasta básica.

Por ello, esta es una actividad productiva muy importante en el estado de Puebla, que a pesar de no contar con el impulso de los gobiernos estatal y federal, los productores a través de sus organizaciones están implementando acciones estratégicas para proteger este cultivo, mediante las cuales les permita obtener mayor productividad y rendimientos.

Un tema que en las últimas fechas ha estado repercutiendo en detrimento de las toneladas obtenidas de caña de azúcar por hectárea, es el relacionado con la presencia de plagas y enfermedades. En lo particular, para el cultivo de la caña de azúcar, se considera que las afectaciones por plagas, donde se incluye insectos, malezas y enfermedades, son la segunda limitante, en cuanto a importancia, en la reducción de sus potencialidades productivas. 

Lo que más preocupa a productores cañeros de la zona, en cuanto a insectos plagas, es el incremento notable de las afectaciones por un complejo de picudos que daña la cepa de la caña de azúcar, una plaga que comenzó a observarse en la zona en 2010, con la utilización de variedades más azucareras y menos fibrosas. La incidencia de estos picudos en las últimas dos zafras es notable y sus daños se asocian a un complejo de hongos causantes de pudriciones que bien pudiera asumirse como una situación de contingencia fitosanitaria para la zona cañera.

De acuerdo  a muestreos realizados recientemente, la plaga ha incrementado su incidencia en las últimas dos zafras, que aunque se encuentra distribuida en toda la zona cañera, se reporta una mayor afectación en más del 33 por ciento de las parcelas con que cuenta la zona cañera, que representa cerca de cinco mil 500 hectáreas de cultivo, representando una reducción de la producción agrícola de alrededor de 72 mil toneladas de caña, generando en promedio una pérdida económica de 114 millones de pesos.

De acuerdo con los datos reportados, de manera conjunta las organizaciones cañeras de productores e industriales del ingenio han iniciado una campaña integral de control del complejo picudo de la cepa y enfermedades relacionadas. Primeramente, en este año, en los meses de junio a septiembre, de manera coordinada, todos los productores de los ejidos cañeros de la región implementaron la colocación de trampas de trozos de cañas inmersas en una solución de melaza y un insecticida, con ingrediente activo a base de fipronil, resultando la campaña todo un éxito, ya que se logró la captura de una gran cantidad de insectos adultos de picudo por hectárea y reflejándose en la obtención de cañas más sanas.

Ante lo anterior, al inicio de la presente zafra se acordó continuar con la campaña de control del picudo, consistiendo en realizar un tratamiento entre los tres a cinco días después del corte, para proteger el tronco de la caña con un insecticida a base de fipronil y un fungicida con el ingrediente activo de tebuconazol; para ello, las dirigencias de las organizaciones retomaron la batuta para apoyar al productor de caña de azúcar.

En el caso de la dirigencia actual de la Unión Local de Productores de Caña de Azúcar CNC, encabezada por el profesor Francisco Hernández Domínguez, hizo la gestión ante proveedores de agroquímicos para que mediante la compra en volumen se pudiera ofrecer un paquete de los productos antes mencionados a un menor precio. 

Esto, conscientes de que el productor cenecista debe contar con los productos de manera puntual al momento de la cosecha y aplique el tratamiento de control del picudo de manera oportuna y adecuada, en los últimos días, mediante el apoyo de los representantes en cada ejido y sus oficinas alternas distribuidas en la región.

Asimismo, se entregó, por hectárea de cultivo, a cada productor un paquete de tres productos que consiste en un estabilizador de PH del agua, un insecticida con fipronil y un fungicida con tebuconazol.

 

También con el apoyo del personal técnico de la organización, se ha estado dando el seguimiento técnico y capacitación para que se haga una adecuada mezcla de los productos y una eficiente aplicación, y se aseguren los resultados esperados en el control del picudo y poco a poco se vayan disminuyendo los impactos negativos de esta plaga.

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