Periodismo, una profesión riesgosa

Nicolás Dávila / Puebla, Pue.

La libertad de expresión es uno de los pilares de la democracia, afirmó la periodista venezolana Elizabeth Ostos, Premio “Gabriel García Márquez”, al hacer un balance de los riesgos del ejercicio periodístico en América Latina y, de manera especial en su país.

En su conferencia “Ejercicio del periodismo en Venezuela 2018: un reto constante”, organizado por la Comisión de Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, dependiente de la Secretaría General de Gobierno del estado de Puebla, aseguró que el derecho a la información en la Revolución Bolivariana “ha ido cuesta arriba”.

Sin embargo, recordó en su conferencia el compromiso que el periodista tiene de ofrecer a la sociedad una información veraz, lo que exige que él vaya más allá de la información oficial que ofrecen los centros de poder.

El periodista, dijo, no debe conformarse con la información que generan las dependencias oficiales; ésta debe servir como base para que el reportero busque otras fuentes, enriquezca lo que tiene con nuevos datos, porque el objetivo no es difundir solo la información oficial, sino que la sociedad esté bien informada; el reto del periodista es que el pueblo tenga la mayor información posible.

En este ejercicio, abundó Elizabeth Ostos, no siempre se caminará de acuerdo a los datos oficiales, pero la crítica debe tener un sentido muy claro en favor de la libertad de información: lograr que ésta sea un aporte para que la sociedad esté bien informada.

En Venezuela y México, una profesión riesgosa

La periodista venezolana brindó un panorama de las dificultades que en los últimos cinco años han enfrentado los medios informativos y los periodistas y reporteros, en su país, donde además de vivirse la expulsión de muchos periodistas extranjeros, se han puesto trabas a la radio y la televisión privados, los cuales tiene ahora que refrendar sus permisos cada tres años, se han bloqueado sitios web y con la Doctrina de Hegemonía Comunicacional, se busca controlar toda información que llegue a la población.

Asimismo, se han establecido disposiciones legales que restringen la libertad de expresión; además de que los medios tienen obligación de difundir de manera gratuita los mensajes que exaltan el régimen actual.

Sin embargo, al citar el ranking de Libertad de Prensa en el Mundo: América Latina, elaborado por la organización Reporteros sin Fronteras (RSF), pintó de lleno la situación que viven varios países del continente americano, donde Cuba, Venezuela y México, ocupan los últimos lugares en cuanto a garantizar esta libertad.

Según los datos de RSF, Cuba se ubica en el lugar 172, en cuanto a libertad de prensa en el mundo, es el país donde los medios informativos son controlados en su totalidad por el Estado; le sigue México, donde el principal obstáculo a la libertad de prensa son los riesgos a la seguridad que viven los periodistas: el tercer lugar lo ocupa Venezuela, por las restricciones que el gobierno ha puesto a la libertad de información.

Al señalar las causas de estas limitaciones a la libertad de prensa y los riesgos que corre el periodista, Elizabeth Ostos puntualizó que los obstáculos a esta libertad pueden tener dos orígenes: los funcionarios y la delincuencia.

Los funcionarios son muy sensibles a las críticas, presionan a los medios para que proyecten la mejor imagen de ellos y constituyen un factor negativo para el ejercicio periodístico.

En cuanto a la delincuencia, es claro que cuando el periodista se compromete con una investigación seria sobre este problema, pone en riesgo hasta su propia vida, como está sucediendo en México. “Los colegas en México son bien valientes al trabajar con temas del narcotráfico, que involucran su vida”, comentó.

El reto: que el pueblo esté informado

Ante el panorama de control que se vive en su país y los riesgos que corre el periodista en México, Elizabeth Ostos destacó el papel que hoy tiene la web para lograr esa libertad de expresión tan necesaria frente a las limitaciones que ponen los centros de poder.

 “Las redes sociales son una plataforma muy importante en ayuda, en apoyo, en respaldo, a la información”, afirmó, al tiempo de advertir: “tenemos que usarla con mucha responsabilidad”, las redes son una gran herramienta, pero hay que tener cuidado. Al recibir una primicia se puede caer en un error y no dar la información como debe ser.

Llamó a no difundir información si antes no se ha verificado su veracidad. Hay personas que reciben una noticia e inmediatamente la comparten; eso no debe hacerse, hay que verificar, al menos dedicar una media hora en este ejercicio antes de compartir, aconsejó. 

Es el usuario de las redes sociales el que debe autorregularse, señaló ante la pregunta sobre la necesidad de legislar sobre estos medios de comunicación; “una legislación complica mucho las cosas, esto debe ser un tema de responsabilidad social”. 

El periodismo digital, puntualizó, es una ruta para fortalecer la libertad de expresión y un recurso para lograr que la sociedad esté mejor informada; pero hay que capacitar a los usuarios de las redes sociales, advirtió.

 

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