Una sociedad mejor, aspiración de los mexicanos: AMLO

Redacción / Ciudad de México.

No desaprovechemos o desperdiciemos este momento de condiciones políticas inmejorables para llevar a cabo la cuarta transformación de la vida pública de México. El pueblo ha conquistado con energía y dignidad su derecho indiscutible e indiscutido de regir sus propios destinos y de ser gobierno.”

Esto destacó el Presidente Electo de México Andrés Manuel López Obrador, tras recibir, el miércoles pasado, la constancia de mayoría por parte del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), al haber obtenido 30 millones 110 mil 327 sufragios, equivalentes al 53.2 por ciento de la votación total emitida.

En el discurso pronunciado en la sede del TEPJF, López Obrador reconoció el ejercicio de la democracia en las pasadas elecciones, reiteró el respeto entre el Ejecutivo federal y los otros poderes, y el compromiso de cumplir las promesas que se realizaron en campaña.

“Antes que nada, rindo homenaje al pueblo de México por su evidente vocación democrática. Agradezco a los ciudadanos que depositaron en mí su confianza y reconozco la madurez política de quienes aceptaron los resultados electorales”. Afirmó al inicio de su discurso, en el cual reconoció “la elevada conciencia cívica y la sólida dignidad republicana que hemos alcanzado los mexicanos”.

Los mexicanos, dijo, “desean con toda el alma poner fin a la corrupción y a la impunidad”.

El Presidente Electo reconoció las aspiraciones de vivir en una sociedad mejor, sin “la monstruosa desigualdad económica y social que padecemos”; reconoció que el gobierno debe representar a todos los mexicanos, “pero que debe dar preferencia a los olvidados y a los más pobres de México”.

Destacó que uno de los mandatos de la mayoría es evitar la violencia y puntualizó que se deben atender las causas que la provocan y reformular la política de seguridad, hoy centrada casi exclusivamente en el uso de la fuerza.

A la clase política le recordó que “la gente votó para que exista en México un verdadero Estado de Derecho; el pueblo quiere legalidad, no la simulación que en la aplicación de la ley ha persistido desde el Porfiriato”.

La gente, dijo, no quiere más imposiciones ni fraudes electorales, “quieren castigo por igual para políticos corruptos y para delincuentes comunes o de cuello blanco”; que los encargados de impartir justicia “no actúen por consigna y que tengan el arrojo de sentirse libres para aplicar sin cortapisas ni servilismos el principio de que al margen de la ley, nada, y por encima de la ley, nadie”.

 Destacable fue su compromiso de respetar a los otros dos poderes de la Unión: el Legislativo y el Judicial: “El Ejecutivo no será más el poder de los poderes ni buscará someter a los otros”.

 

 

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