Emmanuel Anaya / Izúcar de Matamoros, Pue.
*El INAH trabajará la restauración de la imagen de Santiago Apóstol, no establecieron fecha de culminación
*Alrededor de tres años fue lo que tardó la restauración de dos imágenes de Jesucristo de la capilla de La Purísima Concepción
Entre llanto, porras, rezos y cantos, feligreses despidieron los fragmentos de la escultura de Santiago Apóstol, los cuales fueron llevados al Taller de Escultura Policromada del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en la ciudad de México, donde se realizará la reconstrucción.
Cabe recordar que la escultura resultó gravemente dañada tras caerle encima la cúpula principal del templo durante el sismo del 19 de septiembre.
En una primera etapa, el personal del INAH dictaminó que la imagen podía ser reconstruida; sin embargo, ésta debía ser llevada a los laboratorios del instituto, donde cuentan con las condiciones y herramientas necesarias para su trabajo.
Finalmente, el pasado 4 de diciembre, expertos en el tema llegaron al templo para llevarse las piezas de “Santiaguito”, las cuales fueron despedidas por personas devotas al santo, quienes acompañaron al vehículo que transportaba los fragmentos hasta la entrada de la ciudad.
Aunque los feligreses esperan que la escultura regrese pronto a la ciudad, es importante recordar que el proceso de reconstrucción por el que atravesará Santiaguito será largo y complicado, pues se trata de una restauración completa.
A casi tres años, regresan dos Cristos a Tepeojuma
Tres días después de que se llevaron las piezas de Santiago Apóstol, dos Cristos restaurados regresaron al municipio de Tepeojuma, donde el párroco y dos comités (el de la anterior administración y el actual) de la capilla de La Purísima Concepción en Tepeojuma, los recibieron con mucha alegría y gran fervor.
Fue alrededor de mediodía del pasado jueves cuando al templo llegó personal de INAH de la ciudad de México a entregar las piezas: el Cristo de la Salud y el Cristo de Esquipulas.
Ambos Cristos habían sido llevados a uno de los talleres del INAH para su restauración, ya que, debido al paso del tiempo, ya se encontraban en muy mal estado.
De acuerdo con David, integrante del comité anterior de la capilla, las piezas datan del siglo XVII; una está hecha de duna de pasta de caña y la otra fue tallada en madera de árbol de zompantle, comúnmente conocido como colorín.
“Fue una espera larga pero segura; casi tres años se llevó su restauración. Estamos muy felices de recibirlos y sobre todo porque el viernes es la fiesta de la capilla y ellos estarán presentes”. Agregó, además, que cada mes acudían a los talleres del INAH para conocer el avance en el trabajo.
“Es una alegría saber que la dependencia está trabajando para restaurar piezas que son tan valiosas para la fe de los ciudadanos, y en estos momentos todos necesitamos de ellos. Pero la gente debe saber que es un proceso largo y no se deben desesperar”.
Por otra parte, la restauradora Roxana Romero, quien trabajó en la rehabilitación de las piezas religiosas, destacó que, por el paso del tiempo, las imágenes se encontraban en un mal estado y era necesaria su atención para regresar su policromía natural.
“El Cristo de la Salud es una pieza de tamaño natural y muy ligero. El proceso de restaurarlo fue muy lento, ya que presentaba varias capas de pintura, por lo que se necesitó realizar varios análisis para saber cuál era la policromía original, que al final pudimos obtener”, explicó Roxana Romero.
De igual manera, el Cristo de Esquipulas regresó con su color original, que fue lo más notorio en la restauración de la pieza, pues antes de llevárselo, el color del cristo era bastante oscuro, característica del deterioro que tenía la pieza.
Finalmente, se aconsejó a los fieles no tocar las piezas, lavarlas o ponerles aceites, con la finalidad de mantenerlas en buen estado el mayor tiempo posible.
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