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La obra del gobierno que termina deberá analizarse con mesura y en el tiempo correcto

Partidos políticos, agrupaciones ciudadanas y poblanos en particular, han iniciado una serie de críticas contra el gobierno que termina su periodo constitucional en Puebla.

Hemos comentado este asunto con personas de diferentes ideologías y tendencias y el resultado es que es muy temprano para hacer un análisis objetivo del trabajo de Rafael Moreno Valle.

Todos los gobiernos dejan cosas positivas y negativas y el análisis de unas y otras, es lo que puede llevar a una calificación correcta.

Cuando faltan solo unos días para que concluya el mandato de Moreno Valle, estamos escuchando críticas acervas de grupos o partidos inconformes y alabanzas desmesuradas de miembros del propio gobierno y de grupos o personas que resultaron beneficiadas.

Todos los que han sido gobernantes de la entidad, dejaron cosas buenas, regulares y malas.

El ingeniero Aarón Merino Fernández, gobernador interino de Puebla a partir de finales de 1964, tuvo la visión de iniciar un  programa de obras de beneficio colectivo, que permitieron el desarrollo económico posterior, para el que contribuyó enormemente la moderna vía que unía a esta capital con la capital del país.

Llegó la Volkswagen, Merino Fernández gestionó con la Fundación Jenkins la construcción de la Ciudad Universitaria; él construyó la Unidad Normalista, la Unidad Deportiva, rescató edificios coloniales del centro histórico como el de Reforma, donde varios años estuvo ahí el palacio de gobierno, el de Santa Rosa, donde ahora hay un museo sobre la historia de la ciudad y varios más. Dejó los planes para la construcción de la recta a Cholula, que continuó el doctor Alfredo Toxqui; construyó la avenida Hermanos Serdán y amplió el sistema de centros escolares que había iniciado Rafael Avila Camacho.

El doctor Alfredo Toxqui continuó con el programa trazado por Merino Fernández, como la realización de la recta a Cholula; impulsó el desarrollo de municipios del interior del estado, para que esta capital no se volviera una ciudad inhabitable por el tráfico vehicular y la contaminación, como ya lo era el Distrito Federal, pero sobre todo, logró la pacificación del estado, que desde 1961, había perdido la paz interna y la estabilidad gubernamental. Ese fue su gran mérito, además de la construcción de edificios dignos para albergar a la Secretaría de Finanzas y a la Procuraduría General del Estado.

El licenciado Guillermo Jiménez Morales, es quien creó el parque Ecológico, en terrenos que fueron durante muchos años el campo aéreo de Puebla y para el que todos los estados colaboraron con alguna especie de árbol propio de cada entidad; aumentó el número de centros escolares; fue un gran impulsor del desarrollo municipal y dotó de una infraestructura de mercados a la capital, que alivianó mucho el problema de los comerciantes ambulantes. El areopuerto de Huejotzingo, se debe a sus gestiones.

El licenciado Mariano Piña Olaya, construyó la carretera intermixteca, que comunica a Tehuacán con Acatlán, sin pasar por la ciudad de Puebla, impulsó la construcción de caminos en todo el estado (él hacía sus giras por carretera y usó muy poco el helicóptero) contribuyó a la total pacificación de la UAP y apoyó su desarrollo académico; fue quien llevó a cabo la construcción de la autopista Puebla-Atlixco, que propició el desarrollo urbano de la parte sur-poniente de Puebla; construyó la CAPU, terminal de autobuses de la ciudad de Puebla y muchas cosas más.

Don Manuel Bartlett, que había sido secretario de Gobernación y de Educación federal, es autor del ahora imponente desarrollo urbano llamado “Angelópolis”. El boulevard Periférico que aliviana el tránsito pesado en la ciudad, es obra suya.

Promovió la llegada a Puebla de numerosas empresas; dio especial impulso a la atención a la salud (se crearon numerosos centros y casas de salud). Fue impulsor de la Educación en toda la entidad y durante su gobierno surgieron las universidades tecnológicas, varias de las cuales son ahora modelo en su género para el país. Su manejo político y administrativo, fue impecable.

Melquiades Morales Flores, continuó con la escuela del doctor Toxqui. Además de tener un gran acercamiento con la gente, procuró su mejoramiento económico y social.

Egresado de uno de los primeros centros escolares creados por Rafael Avila Camacho, el Francisco I. Madero, de Ciudad Serdán, los multiplicó a lo largo y ancho del estado, pues consideró necesario no solo para llevar educación a niños y jóvenes, sino para desarrollar los municipios del interior, como ocurrió con las poblaciones donde se asentaron las primeras instituciones de ese tipo: Cholula, Teziutlán, Tehuacán, Ciudad Serdán e Izúcar de Matamoros.

Rescató edificios coloniales de la capital, entre ellos el de Casa Aguayo que es sede de la Secretaría General de Gobierno; construyó la Ciudad Judicial, atrajo a instituciones educativas como el Tecnológico de Monterrey, que creó su campus-Puebla. La Casa del Niño y el Hospital del Niño Poblano, están entre sus obras más destacadas, además de los penales de mediana seguridad de Tepexi y Ciudad Serdán.

Mario Marín fue el impulsor de la agricultura protegida, que convirtió a Puebla en exportador agrícola. Fue el que inició la pavimentación con cemento hidráulico en el boulevard Atlixco.

Mejoró el sistema educativo en su conjunto; ante la realidad de la conurbación de la ciudad de Puebla, con municipios cercanos como Amozoc, Tepeaca, por el oriente y Cholula, Huejotzingo, por el norponiente, los dotó de una carretera que facilitara la ya cargada circulación de vehículos; construyó el moderno hospital general de la zona norte de la ciudad de Puebla, así como otros hospitales en el interior del estado.

Todos los gobernantes mencionados, trabajaron con presupuestos mucho menores al del gobierno que termina sus funciones. Por poner un ejemplo: el presupuesto que manejó Merino Fernández, fue de noventa millones de pesos.

Moreno Valle, impulso el turismo con bastante éxito, no solo en la capital del estado, sino en las 13 poblaciones declaradas “Pueblos Mágicos”. Eso ha propiciado la creación de empleos al surgir nuevos hoteles, nuevos restaurantes y otros servicios para los visitantes.

Las gestiones para atraer a Puebla a la empresa automotriz Audi, fueron cosa suya, lo mismo que para impulsar a otra gran empresa, como Granjas Caroll. Hay que esperar un tiempo para hacer una evaluación completa de su obra.

 

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