Punto de Vista / Nicolás Dávila Peralta

La estrategia del gobierno federal para el combate al robo de hidrocarburos ha generado reacciones encontradas en la opinión pública -cuyo principal medio de expresión lo representan las redes sociales-, en los líderes de los partidos políticos y en el sector privado; pero también han manifestado sus opiniones los expresidentes Vicente Fox y Felipe Calderón, dos personajes que fueron incapaces de enfrentar el problema con eficiencia, lo mismo que Enrique Peña Nieto.

Sin duda, la estrategia ha provocado una crisis en el suministro de gasolina y diésel en varias ciudades del país; pero es un paso que ningún otro gobierno se atrevió a dar, sobre todo porque ninguno profundizó en las raíces de un problema que ha estado costando al país, a través de los recursos que genera Petróleo Mexicanos (Pemex), miles de millones de pesos.

Hoy sabemos que el llamado “huachicol” no es un problema menor. México no se enfrenta a pequeños delincuentes que dañan los ductos de la paraestatal para sustraer combustible y venderlo al menudeo al borde de carretera o en locales de pequeños poblados. 

El robo de combustible es una auténtica mafia donde se encuentran involucrados funcionarios y trabajadores de confianza y sindicalizados de Pemex, políticos, empresarios gasolineros, cárteles que han diversificado sus operaciones delictivas. En fin, una estructura en la que los pequeños vendedores son equiparables a los narcomenudistas.

Quienes se oponen o descalifican la estrategia gubernamental, han destacado en las redes sociales y en la televisión, principalmente, los problemas de abastecimiento de combustible para los propietarios de automóviles, es decir, de la clase media; sin embargo, no han dado la misma difusión a los logros de esta táctica que no solo se enfoca a los que dañan los ductos, sino también a aquéllos que desde Pemex filtran información a los “huachicoleros” y, sobre todo, al trasiego en pipas de la misma empresa hacia las gasolinerías.

La lucha contra el “huachicol” apenas empieza; a la par de las medidas que ha tomado el gobierno federal, vendrán las denuncias penales en contra de quienes se presuma responsables desde la misma empresa y su sindicato, así como de los propietarios de gasolinerías. Pero también habrá que esperar la reacción de los cárteles que están involucrados en el robo de combustibles.

Por esto, es importante la determinación de cuidar, con las fuerzas armadas y la policía federal, los ductos de Pemex, incluso con helicópteros, a fin de enfrentar a este sector de la delincuencia organizada. 

Todos quieren la gubernatura

¡Increíble! A 21 días del accidente donde perdieron la vida la gobernadora Martha Erika Alonso, su esposo el senador Rafael Moreno Valle, el asistente del senador y los tripulantes de la aeronave, sigue al frente del gobierno estatal el Secretario de Gobierno. El Congreso del Estado aún no ha llegado a un acuerdo que permita designar a un gobernador interino que convoque a elecciones extraordinarias para nombrar a un nuevo gobernador.

Pero más increíble es que para el puesto de gobernador interino se hayan apuntado más de 30 ciudadanos, muchos de ellos sin experiencia alguna en la administración pública.

Ser gobernador interino, es un cargo que no consiste solo en ocupar el sitio que por solo diez días ocupó Martha Erika Alonso; dada la crisis política que generó el pasado proceso electoral que provocó que la elección se definiera en los tribunales, se requiere un ciudadano con capacidad para dialogar, concertar, llevar a acuerdos a las diversas fuerzas políticas, a fin de que el próximo proceso electoral se realice en un clima de paz, respeto y madurez democrática.

La pregunta es: ¿de verdad los más de 30 aspirantes serán capaces de favorecer la estabilidad política a la que aspiramos todos los poblanos?

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