Puebla y el país se rigen por un conjunto de instituciones y de leyes, la vida de todos los ciudadanos se rige por eso. Si no hubiera instituciones ni leyes, esto sería un desorden total, un caos en el que todo mundo haría lo que quisiera.

Desde luego que las instituciones funcionan, las leyes también funcionan, se tiene que reconocer, los que a veces, muchas de las veces no funcionan, son las personas que están para atender las instituciones y aplicar las leyes.

Las instituciones y la leyes no fallan, fallan los responsables de hacerlas funcionar, caminar, y cumplir.

Bueno, sí, hay leyes, muchas leyes que dañan en lugar de beneficiar al ciudadano, leyes inventadas e impuestas por el grupo en el poder, pero también hay leyes buenas que benefician, pero no se aplican.

Por ejemplo, el artículo tercero constitucional dice que la educación en México debe ser gratuita, laica y obligatoria. La ley está muy bien, el problema es que los responsables de aplicar ese principio no lo cumplen, no aplica el texto constitucional, la ley es buena, justa, bien hecha por los constituyentes, pero no se aplica al cien por ciento, para empezar la educación ya no es gratuita.

Si nos vamos al tema de partidos políticos, de democracia, de elecciones, de leyes y de instituciones electorales, de los Tribunales electorales, veremos que existe una compleja estructura de la que se rigen todo lo que tiene que ver con el tema electoral.

En México las leyes electorales han venido avanzando, mejorando, perfeccionando, en los últimos 50 años. Hubo un tiempo en que todo lo controlaba el gobierno federal para su partido en el poder, el PRI, no había elecciones, más bien, las había, pero siempre ganaba el mismo partido, el PRI.

Hoy las leyes y las instituciones electorales han avanzado aún cuando dos partidos se siguen repartiendo el poder, e imponiendo sus recetas capitalistas de gobierno.

Sin embargo, hoy con todo y dominio de dos partidos, se ha creado la figura de candidatos independientes, las leyes son duras para ellos, pero por lo menos ya existe esa opción y que va a tardar años en madurar y consolidar.

Hoy por la complejidad del sistema electoral en México, se requieren estudios para entenderlo, aunque su operación sea diferente por las fallas de los responsables de aplicar los principios de candidatos y partidos, por ejemplo el tema de las prerrogativas, de las coaliciones, de las encuestas, y de los tribunales electorales.

Hasta aquí hablamos de las leyes e instituciones que rigen la vida política, tanto de los partidos como de sus integrantes.

Lo que sigue son reglas no escritas, o lo que se dice, “negociaciones políticas”, acuerdos políticos. Esto es lo grave porque cuando esto sucede se hacen a un lado las leyes, las instituciones electorales, los tribunales electorales, todo se somete a negociaciones, a acuerdos sobre cualquier tema electoral y político, principalmente decisiones respecto a candidatos.

Cuando se dan las negociaciones políticas se violan los derechos de los ciudadanos, se pasa por encima de sus decisiones, se elimina su voto, ya no vale, de nada sirve que vote, que vaya a las urnas, si ya todo se definió mediante un acuerdo de cúpulas.

Por supuesto, las negociaciones no se informan a nadie, no pasa por los medios de comunicación, son acuerdos secretos entre dirigencias de partidos y altos funcionarios.

Se dice, se rumora, que esto es lo que está pasando en el estado de Puebla, se dice que se está negociando el estado, que se entregará a determinado partido y candidato.

Obviamente son PRI y PAN los que supuestamente negocian Puebla, si esto es así ¿para qué hay elección? Ya no tendría sentido, si ya todo está arreglado, la elección sería pura farsa, sería una burla a los ciudadanos que van a ir a votar, una burla al mismo candidato que sabe que tiene ya perdida la elección porque la han negociado, y si lo sabe ¿para que se presta a la farsa de elección?

Esperemos que no sea así, que si los dos partidos fuertes de todas maneras se van a quedar con Puebla, porque no dejarán pasar a otra opción, que por lo menos respeten la decisión de los ciudadanos, que les permitan decidir.

Las negociaciones políticas son lo contrario a lo legal, y si hoy se habla de avances en leyes, las negociaciones son un retroceso, es como volver a los viejos tiempos de las imposiciones, al viejo estilo de hacer política.

 

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