Opinión Libre / Hipólito Contreras

Desde hace años, cuando escuchamos los noticieros de radio y televisión, las notas principales tienen que ver con hechos delictivos y de violencia en los diferentes estados del país y en la Ciudad de México. Lo mismo sucede cuando vemos la prensa escrita, las notas de hechos delictivos predominan.

La violencia crece en cada una de las treinta y dos entidades federativas y la capital del país. Si se sumara cada uno de los homicidios, asaltos a mano armada, secuestros, violaciones, robo de autos, feminicidios, suicidios, lesiones, extorsiones, desaparición de personas, tráfico de órganos, drogas,  fraudes, chantajes, amenazas, etc., sumarían cientos de miles de casos, con ello, se sabría, por ejemplo, cuántas personas son asesinadas, cuántos asaltos, femenicidios y suicidios se dan por hora.

Sin duda, los datos a nivel estatal y nacional son alarmantes. Tan solo en el estado de de Puebla se comete un homicidio cada diez horas, en el mes de mayo de este año se cometieron 85 homicidios, se tienen registrados más de 11 mil casos de robo en sus diversas modalidades en lo que va del año, cada 18 minutos se comete un robo y cada 55 minutos se roban un auto.

Esto es sólo en Puebla, hay que ver en los demás estados y en la capital del país, las cifras deben ser escalofriantes. En México predomina la actividad delictiva, como si fuera la industria de la delincuencia, los robos deben ser muy altos.

Hoy los medios de comunicación se nutren de información, de hechos delictivos, ahí está su principal materia prima, incluso, hay periódicos y revistas especializadas en la nota roja. Tanta delincuencia provoca que algunos medios vivan de ella.

Pero ¿Qué está pasando en Puebla y México? ¿Por qué tanta violencia? ¿Por qué ya no vivimos en un ambiente de tranquilidad y seguridad?

En Perú cuando gobernaba Alberto Fujimori, los grupos terroristas habían crecido tanto que se estableció el toque de queda, nadie podía salir de sus casas, oficinas, o de donde sea, a partir de determinada hora de la tarde o noche.

Si en México la violencia sigue imperando se va a llegar a esa situación, lo que equivaldría a perder la libertad y reconocer el poder alcanzado por los grupos delictivos.

El robo de gasolina en Puebla y otros estados, que se creía ya controlado, no lo está, la balacera en esta capital la semana anterior muestra que el problema sigue, los que roban combustible portan armas de alto poder y son grupos organizados.

El Estado mexicano no puede con la delincuencia, y no sólo no puede sino que muchos delincuentes están en el sistema, en las instituciones, en el gobierno, en el congreso, ahí está la lista de ex gobernadores que robaron miles de millones de pesos, del ex director de Pemex y sus 40 ladrones que se llevó cientos de millones de pesos, los cientos de presidentes  municipales haciendo de las suyas, volviéndose millonarios.

Si en el mismo sistema hay delincuencia, como no la va haber en  los demás grupos sociales, en la sociedad civil.

Es tanta la delincuencia que en las cárceles ya no caben los malhechores, el gobierno dice que no puede mantener a tanto, para darle una salida a este problema, inventó el nuevo sistema de justicia penal, el llamado sistema oral, el objetivo es que ningún delincuente pise las cárceles sino que sólo repare los daños causados, ahora por ejemplo, un violador o un homicida o feminicida ya no irá a la cárcel, sólo pagará los daños. Vamos para atrás en la impartición de justicia.

El robo de gasolina se generó y disparó, por los altos precios del combustible, la gente se lo empezó robar perforando ductos, hoy los delincuentes están más organizados, adiestrados y armados, el problema lo generó el sistema.

En general, la violencia es generada por el sistema que controla y gobierna este país, la política de libre mercado que se aplica, lo salarios de mercado, (80 pesos el salario mínimo), los elevados precios de productos y servicios, el creciente desempleo, la privatización de la salud, la educación, las comunicaciones, la energía eléctrica y los combustibles, la brecha cada vez mayor entre ricos y pobres, los monopolios nacionales y extranjeros que controlan los productos básicos, todo eso ha generado un estado de cosas inestable, todo eso ha generado violencia, inestabilidad, inseguridad, pobreza.

El sistema no puede frenar la violencia, al contrario le da vida, la genera, no hay salida con este sistema, ha sido rebasado, no puede y no quiere un país en calma y en desarrollo.

Por lo menos 90 millones de mexicanos mayores de 18 años saben lo que está sucediendo en el país, estarán muy manipulados por la tecnología, pero en el 18 tendrán que despertar ya, ¿preferirán seguir igual? ¿Preferirán el continuismo? No lo creo.

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