Los pleitos internos de los principales partidos de oposición, se han intensificado en los últimos días. Los del PAN se están haciendo pedazos. Los dos grupos de senadores en pugna, el que comanda el dirigente nacional del partido, Ricardo Anaya y el que encabeza el senador poblano Javier Lozano Alarcón, se acusan mutuamente de traición, y de sobreponer los intereses personales de Anaya, a los intereses del partido.

La elección del panista Ernesto Cordero como presidente del Senado de la República, con el total apoyo de la fracción priista, desató la bronca. El grupo de Anaya, acusa a los panistas que siguieron a Cordero, de traición, pues desobedecieron las órdenes de la dirigencia de no apoyar al ex secretario de Hacienda de Felipe Calderón y por estar a favor del pase automático del Procurador a la Fiscalía, algo que ya habían aprobado con anterioridad.

Los senadores panistas que apoyan a Cordero, afirman que el lío fue creado por Ricardo Anaya, para desviar la atención sobre las acusaciones que pesan en su contra por corrupción y los “anayistas”, amenazan con expulsar a los “corderistas” por traidores, algo que estos rechazan totalmente, afirmando que don Ricardo lanza acusaciones absurdas contra quienes no están con él.

Por lo visto, eso de considerar traidores a quienes no apoyen los proyectos de algún dirigente o autoridad panista, es común entre algunos miembros de ese partido.

Recordamos cuando un dirigente del PAN en Puebla, el ingeniero David Bravo y Cid de León, (eran otros tiempos claro) nos decía que los diputados priistas en el Congreso local y también en el federal, constituían una mayoría mecánica. Todos votaban a favor o en contra, acatando una orden de sus dirigentes. En cambio ellos, los panistas, auténticos demócratas y también cristianos, votaban de acuerdo al criterio de cada quien; es decir, tenían plena libertad para apoyar o no una iniciativa, un proyecto de ley, dependiendo si lo consideraban benéfico o perjudicial para sus representados. 

Las cosas han cambiado y ahora los dirigentes panistas exigen que sus diputados y senadores, sean también mayorías o minorías mecánicas.

En aquellos tiempos, nadie hubiera pensado que un dirigente nacional panista, provocara un terremoto al interior de su partido, solo para distraer al respetable público, a fin de que olvidara las acusaciones en su contra por corrupción, algo que no estaba en el libreto original, porque el PAN todavía no saboreaba las mieles del poder. Bien dice el dicho, que quien se sube al ladrillo del poder, si es inteligente, se ataranta y si no lo es, se vuelve loco. Parece que un buen número de panistas encumbrados, se están volviendo locos.

En el PRD las cosas también no andan nada bien. Cuando ya el tiempo se les vino encima y ven que la dirigencia perredista insiste en aliarse para formar un Frente Amplio Opositor con el PAN, ha empezado a arreciar la desbandada para pasarse a las filas de Morena.

Ya se pasaron con López Obrador, la senadora Dolores Padierna y el “señor de las ligas”, don René Bejarano, destacados perredistas que incluso se enfurecieron cuando otros senadores encabezados por el poblano Miguel Barbosa, anunciaron su separación del partido del sol azteca, hace unas semanas.

Esto ha obligado a la dirigente del Partido de la Revolución Democrática, Alejandra Barrales, a urgir a todos los que quieran salir del partido que comanda a nivel nacional, a abandonarlo cuanto antes, para saber con quienes cuenta y con quienes no.

Aquí en Puebla, se sabe que varios de quienes integran el comité estatal, están pensando en abandonar las filas del sol azteca, inconformes con la alianza con el PAN que en el pasado gobierno estatal, no les dejó ningún beneficio, sino todo lo contrario.

Y por si algo faltara para que los ciudadanos se sientan más decepcionados de los partidos y de los políticos que los integran, en Morena, que acaba de realizar un mitin multitudinario en la ciudad de México, también hay problemas.

El aspirante a la candidatura para la jefatura de gobierno de la capital del país, Ricardo Monreal, no estuvo presente en esa concentración, pues siente que lo hacen a un lado y que le robaron el triunfo para ser el abanderado de ese partido en las elecciones próximas.

En su discurso y sin nombrarlo, Andrés Manuel López Obrador envió un mensaje que según quienes lo escucharon, estaba dirigido al ex gobernador de Zacatecas que ahora gobierna una importante delegación de la ciudad de México: “Estamos luchando por cambiar la situación de México para bien de los mexicanos y no por cargos públicos”, afirmó el dirigente de Morena.

El domingo en la mañana, falleció en esta capital a sus casi 98 años de vida, el doctor Raúl Patiño Blanco, quien fuera dirigente en Puebla del Sindicato de Trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social.

Fue diputado local, durante el gobierno del doctor Alfredo Toxqui, con quien llevaba una estrecha amistad, y un fuerte precandidato a la presidencia municipal de Puebla.

Un hombre de bien, que mantuvo excelentes relaciones con sus compañeros de lucha y de trabajo, cuyo trato era cordial y amable con personas de todas las clases sociales.

Sus hijos Mina, Tere, Elsa, Paty, Raúl y Roberto, estuvieron pendientes de él hasta el último momento. Nuestro sincero pésame a todos ellos y demás familiares, a quienes deseamos una pronta resignación.

 

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