Mientras por un lado se dice que Puebla es uno de los estados más seguros del país, con un crecimiento en inversiones, con más visitantes, con más infraestructura turística, con más obras por muchos lados; pero por el otro lado, los municipios y la capital poblana se ven sumidos en una cruel violencia contra las mujeres.

No puede ser que, mientras por un lado, el estado parece crecer, mientras los gobiernos nos hablan de estabilidad; los medios de comunicación que difunden acciones gubernamentales, sin embargo, cada semana asesinan con violencia a mujeres jóvenes, actos cometidos por hombres, novios o esposos de las víctimas.

El caso de Paulina Camargo conmovió a la sociedad poblana, por la forma como ocurrieron los hechos, el novio dijo que luego de matarla la tiró en los contenedores ubicados en la unidad habitacional La Margarita, esto llevó a las autoridades municipales a buscar el cuerpo en el relleno sanitario de Chiltepeque, nunca la encontraron, a la fecha, a más de un año, el cuerpo de Paulina no aparece, ni aparecerá, todo es un misterio.

Pero antes de Paulina fueron muchas las mujeres asesinadas por sus parejas, después de Paulina siguieron más chicas asesinadas por sus novios y esposos, cada año decenas de jóvenes mujeres pierden la vida, muchas están desparecidas y semana a semana siguen desapareciendo.

Sólo de enero a la fecha se contabilizan cerca de 60 asesinatos de mujeres, lo que quiere decir que se están cometiendo en promedio cinco delitos por mes. ¿Qué está pasando en Puebla? 

Sin embargo, el asunto es que no es sólo Puebla, es todo el país, en mayor o menor medida las niñas, las mujeres, son asesinadas y desaparecidas en todo México.

Hoy ya no se sabe el destino de una joven mujer que inicia relaciones sentimentales con un hombre, no se sabe lo que sucederá con ellas, las relaciones aparentemente pueden ser muy buenas, pero de un momento a otro cambian las cosas.

Los hombres de hoy, en especial los jóvenes, son otros, están mostrando actitudes diferentes, se les ve normales, pero algo llevan en su interior que en un determinado momento cambian su actitud sobre todos con sus parejas, sus novias o esposas.

Aún hay hombres muy nobles, muy buenos, muy amorosos con sus parejas, las aman, las cuidan, las protegen, las adoran, sin embargo, estos hombres maravillosos están en peligro de extinción, cada vez son menos en esta sociedad.

Esos extraños hombres aún existen, son los que generan un gran placer y admiración platicar con ellos, son sencillos, amables, honestos, aportan cosas, contribuyen a dar soluciones a los problemas, pero en esta sociedad contaminada esos hombres son cada vez menos, están despareciendo.

La maldad ronda en los hombres, la sociedad moderna los está haciendo así, desde niños la sociedad los forma agresivos, intolerantes, no perdonan ninguna falta de los demás y menos de las mujeres.

Esos hombres pueden parecer normales, su verdadera personalidad la muestran cuando se da un conflicto, sea cual sea, no toleran, dicen que ellos son los que mandan y tienen la razón, y si el conflicto se da con su novia o esposa sacan a flote su violencia verbal y física.

La Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares del INEGI refiere que en el estado de Puebla existen 975 mil 871 mujeres en condición de violencia por parte de sus parejas, de éstas 909 mil 466 sufrieron violencia emocional, 517 mil 136 violencia económica, 330 mil 933 violencia física y 185 mil 848 violencia sexual; Puebla se ubicó en el quinto sitio a nivel nacional.

Según el mismo estudio, 209 mil 797 mujeres ocupadas de 15 años y más sufriron condición de discriminación laboral.

Es de resaltarse el índice de desaparición de niñas, adolescentes y mujeres en la entidad, las cifras son alarmantes, de acuerdo al Programa de Mujeres y Niñas Desaparecidas “Dar Contigo” de la Secretaría de Gobernación Federal, a la fecha se cuenta con 76 reportes de desaparición.

Cada 8 días se ha cometido un feminicidio, en México aumentó el 40 por ciento los feminicidios en los últimos cuatro años, 66 de cada 100 mujeres son víctimas de violencia.

Estas alarmantes cifras nos dicen lo que está pasando en Puebla y en México, nos dicen qué tan violentos se están volviendo los hombres, se han vuelto intolerantes hacia las mujeres.

Son hombres sin amor, sin principios, sin valores, sin alegría, son hombres absorbidos por las nuevas costumbres, hombres absorbidos y dominados por las tendencias tecnológicas.

¿Qué hacer entonces? Las mujeres van a seguir siendo agredidas y asesinadas en Puebla y en todo México, es un fenómeno desatado y que no tiene forma de pararse. Hoy las parejas pueden aparentar estabilidad, aparente tranquilidad, pero en un momento dado todo cambia, las chicas mueren, y más hogares sufren.

Aquí no se trata de aprobar una alerta de género, o aumentar las penas a los responsables, eso no soluciona nada, ni siquiera una pena de muerte improbable en México, el mal está en el curso que lleva la sociedad arrastrada por un modelo económico y político que responde a las tendencias mundiales de control y dominio.

Se está formando una sociedad sin valores, sin amor, sin familia, sin historia, sin principios, una sociedad de odio y ambición, los hijos de esa sociedad son esos hombres sin principios, sin amor, hombres para quienes las mujeres son objetos que en un momento dado y por cualquier motivo pueden eliminar sin el menor dolor, o remordimiento.

Hoy ya no se educa ni en la escuela ni en el hogar, en las escuelas se forman robots para servir a las empresas, en los hogares se acabó la comunicación, todos están metidos en sus rollos, en sus equipos de comunicación.

Para tener hombres buenos, debemos de tener una sociedad buena y es lo que no tenemos.

La sociedad mexicana (y mundial) se está descomponiendo, el modelo económico mundial la está dañando, la está llevando a un abismo, le está creando monstruos y seres malignos que se están reproduciendo por todos lados.

 

 

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