La intervención francesa fue más que la famosa Batalla del 5 de Mayo de 1862. Olvidados por la historia oficial y en algunos casos hasta por sus descendientes, héroes locales yacen en tumbas que hoy están olvidadas y lo mismo pasa con su historia.

Tal es el caso del chinanteco Don José María Zafra, de quien cuenta la tradición oral, fue uno de los que ayudó a escapar al General Porfirio Díaz, del actual edificio Carolino en el centro Histórico de la Ciudad de Puebla, en aquel histórico 20 de septiembre de 1865.

Efectuada la fuga del General Díaz, se dirigió a la región Mixteca, que era una zona de seguridad para él, pasando por  el río Atoyac, por el punto llamado el “Salado,” y al llegar a la “Meza de San Mateo,” se quedó allí el General Díaz con su asistente, Francisco Hernández y donde lo esperaban el coronel D. José María Zafra de Chinantla y D. Bernardino García, de Tehuitzingo.

El 23 de Septiembre llegó el General Díaz a Tecolutla y con los únicos tres peso que llevaba compró para sus soldados un cordero primal dirigiéndose en seguida a Chinantla a donde llego á las diez de la mañana. 

En esta población residía la virtuosa señora esposa del Coronel D. José María Zafra, doña María Aguilar, la que ofreció al general Díaz un humildísimo desayuno que tomó lleno de satisfacción, después descansó un rato con marcada tranquilidad, escribió algo y continuó en seguida su marcha para Piaxtla.

En Chinantla, recibió los primeros recursos pecuniarios.  Dicho en otras palabras, Chinantla le reunió y dio voluntariamente 100 pesos. El pueblo de Piaxtla otros 100 y el cura de este lugar D. José María Torreblanca, le entregó 20 pesos, de manera que puede decirse que con 12 jinetes y 220 pesos, reanudó el denodado General Díaz, su serie de victorias.

El 23 de septiembre de 1865, cuando al General Díaz le persiguió una fuerza militar de Acatlán, motivo por el que entró a Piaxtla, pero ya iba combatiendo; la acción de armas empezó en Chinantla y como es regla dar a las acciones el nombre del lugar en que empieza, esta acción debe de llamarse de Chinantla y no de Piaxtla como dicen sus biógrafos.

El mismo día 23 de septiembre, a las siete en punto de la noche, salía el General Díaz de Chinantla a la cabeza de una pequeña fuerza, al llegar a la esquina de la primera calle que recorría, se encontró repentinamente con un grueso grupo de caballería que venía del Pueblo de Piaxtla.

Díaz repelió el ataque y continuó su marcha muy sereno tomando por guía al coronel D. José María Zafra conocedor del terreno, llegaron al río frente al camposanto, a orillas de la población, allí observó un grupo considerable de gente y al interrogarles quienes eran, prorrumpieron en vivas y protestas de adhesión al General Díaz y al coronel Zafra, asegurándoles que primero destruirían el pueblo que dejarse llevar por los imperialistas. 

Con motivo del tiroteo se había alarmado al población y se fueron a reunir al río como 60 hombres y algunas mujeres dispuestos unos y otras a defender á todo trance al General Díaz. Esta era la gente que distinguió y la que lo vitoreaba frenéticamente.

De todo lo anterior, podemos encontrar en Chinantla, la tumba del teniente coronel José María Zafra. En la Iglesia de San Juan Bautista. Y alguno que otro documento, que nos prueba que esos grandes héroes vinieron de uno que otro pequeño pueblo como Chinantla…

 

 

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1 comentario

  • Saúl Tapia Simón

    Saúl Tapia Simón - Viernes, 11 Noviembre 2016

    Excelente, los historiadores olvidan muchas veces a los verdaderos héroes, te felicito paisano por tu narrativa, saludos.

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