Opinión Libre

Por Hipólito Contreras 

La humanidad sólo lleva en promedio 150 años desde que inventó sus primeras máquinas, sus primeras industrias, su cambio tecnológico. Con 150 años en promedio de desarrollo la humanidad pone en serio peligro a su único mundo, su único planeta con vida en el universo, al menos hasta ahora no ha conocido otro.

Antes de 1870 la humanidad ya daba sus primeros pasos con el desarrollo tecnológico, por ejemplo, el telégrafo fue desarrollado a mediados del siglo XIX, el ferrocarril fue la primera vía de comunicación mecanizada.

Es en el último tercio del siglo XIX, cuando de hecho la humanidad entró en el proceso de modernización, abandonó los viejos sistemas de vida y empezó una nueva etapa que lo llevaría muy lejos.

Fue un desarrollo acelerado el de la humanidad en ese lapso, en solo 150 años (que para la vida del planeta son sólo segundos) el ser humano pasó de trasladarse en carretas jaladas por caballos, a cruzar los mares y continentes en veloces naves de acero en cuestión de horas, pero no sólo eso, ese ser humano que hace 500 años no sabía cómo era su mundo, desarrolló máquinas espaciales para viajar por el espacio. El sueño de Julio Verne, su novela “De la Tierra a la Luna”, se hizo realidad 100 años después de su obra de ciencia ficción.

Para la humanidad fueron suficientes 15 décadas para lograr un desarrollo asombroso, pero que lamentablemente al mismo tiempo ha causado un daño grave al planeta, a la vida, como no se había hecho en toda la historia de la humanidad.

Mientras el ser humano no se desarrollaba tecnológicamente la tierra no sufría daños, todo era tranquilidad, armonía y equilibrio, la población era pequeña, los países estaban casi despoblados. México, por ejemplo, en la guerra con Estados Unidos, allá por 1847, su población era de unos 6 millones, Estados Unidos tenía 20 millones.

Fue el crecimiento demográfico y el desarrollo tecnológico lo que vino a dañar al mundo, tanto que hoy se habla de un grave problema ambiental, de un calentamiento global, de un incremento en la temperatura.

Hoy en el siglo XXI vivimos por una parte con un desarrollo tecnológico impresionante, los países de occidente dan pasos acelerados en la medicina, en las comunicaciones, en los viajes en el espacio, en la biotecnología, en la robótica, en la producción de alimentos, etc., por otra vivimos con un deterioro ambiental sin precedentes, como nunca antes, la basura de los humanos llega a los polos del planeta, el uso indiscriminado de hidrocarburos y de químicos está dañando la atmósfera, lo que está llevando a un gradual calentamiento del planeta, el derretimiento gradual de los polos es un claro ejemplo de lo grave del problema.

Otro gran daño que los humanos están causando es la eliminación de especies en los continentes y en los mares, cada vez hay menos, por ejemplo, hoy los elefantes que quedan se cuentan por cientos, lo mismo los pumas, leones, osos, panteras, jirafas, rinocerontes, águilas, halcones, etc., cientos de aves están en peligro de extinción, la especie humana los está liquidando.

Esto es justamente lo contradictorio, tenemos un mundo muy desarrollado tecnológicamente, sin embargo, ese desarrollo está poniendo en grave riesgo la vida del planeta.

Si en 150 años esto es lo que ha generado el desarrollo de la ciencia y la tecnología ¿Qué sucederá en 100 años más? ¿Cómo estará el mundo en el 2116? Cien años para la tierra son como cien segundos, considerando la vida del planeta hace más de 4 mil millones de años.

Pero no será necesario esperar cien años, por el año 2050 al 2060 los expertos consideran que habrá serios problemas ambientales, lo que hoy sucede es apenas el inicio de lo que pasará si no se trabaja en frenar el problema.

Esto que está pasando en la civilización humana nos lleva a pensar que somos una civilización destructora, aniquiladora de la vida, los peores enemigos del planeta.

Si se viera desde el espacio, se comprobaría cómo los humanos en muy poco tiempo, en unos 150 segundos, están acabando con la vida que llevó miles de millones de años para que se cree, porque todo fue un proceso, pasos que se fueron dando para que la vida floreciera en el planeta.

Por eso el mayor reto para la humanidad es conservar la vida en este único mundo con vida, porque no hay otros a la vista por más que los han buscado los científicos, o a lo mejor a miles de años luz de distancia, en otras galaxias.

La humanidad tiene que pensar ya, los gobiernos tienen que acordar acciones, políticas conjuntas, se debe parar el deterioro ambiental antes que sea demasiado tarde.

La humanidad, los gobiernos, tienen que lograr el control demográfico en primer lugar, a medida que crece la población se dañan más los recursos, el agua, los bosques, las tierras agrícolas, las especies animales, urge frenar, planificar, el crecimiento demográfico.

Suena incongruente que a mayor desarrollo tecnológico se genera más daño al mundo, lo correcto y lógico es que a mayor desarrollo más perfección, más conciencia humana, más protección de la vida, pero ocurre lo contrario.

No queremos imaginar, llegar al siglo XXII, dentro de 84 años, con un mundo deteriorado, con un calor insoportable, con una población mundial que rebase los 16 mil millones de personas, con una grave escasez de agua, con especies animales aniquiladas en los mares y continentes, con millones de hectáreas erosionadas, con hambre en cientos de millones de personas, con guerras por el agua y los alimentos.

Si eso sucede preguntaremos, o preguntarán ¿para qué sirvió tanta ciencia y tanto desarrollo tecnológico? Desde el cielo razas superiores dirán: “esos humanos del presente demostraron ser muy inferiores a los del pasado, se destruyeron sólos por su desmedida ambición, no supieron cuidar su único mundo”.

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