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Ha llegado a tanto la situación respecto al robo de combustible, que Puebla ya es nota nacional e internacional, si la difusión fuera por cosas positivas qué bueno, pero es por cosas negativas.

Con este tipo de cosas Puebla pierde mucho, se alejan las inversiones, el turismo, se pierde imagen. Es que no sólo está el asunto del robo de combustible, sino la creciente inseguridad en general, los constantes hechos delictivos en el estado, robos con violencia, feminicidios, robo de vehículos, etc.

Sin duda un asunto preocupante es el robo de combustible, Puebla ocupa el primer lugar nacional en este tema, el robo de gasolinas está fuera de control, las autoridades estatales y municipales ya fueron rebasadas, superadas, ahora entra en auxilio la federación pero con lamentables resultados.

Para que las mafias se enfrenten a balazos con el Ejército mexicano es porque ya le perdieron el respeto al mismo gobierno federal, lo enfrentan con armas sofisticadas que sólo el Ejército tiene.

Palmarito Tochapan, municipio de Quecholac, es como el corazón del llamado “Triángulo Rojo”, ahí como en otros municipios operan bandas organizadas, armadas y entrenadas, ya no es delincuencia común.

El robo de combustible ya ha generado muchas pérdidas humanas por los enfrentamientos entre delincuentes con militares y policías, muchos caídos, a los que se suman los que han muerto en explosiones.

Como quiera que sea los medios de comunicación de manera profesional o amarillista informan sobre los hechos, los muertos y heridos son reales, no son invento de los medios, y finalmente es los preocupante.

El problema está ahí, no se puede ocultar, en este momento mientras esto escribo están perforando ductos de Petróleos Mexicanos, ya no es el pueblo que por pobreza y desempleo recurre a este delito, ahora es la delincuencia organizada la que entra en forma directa a esta actividad ilícita.

Pero ¿qué fue lo que generó todo esto? Todo tiene una causa, el gobierno fue subiendo poco a poco los precios de las gasolinas al pasar de un peso el litro en 1994 a 18 pesos en el 2017, es decir, en 23 años las gasolinas se dispararon en un mil 800 por ciento, mientras el salario pasó de 16 a 80 pesos, es decir, sólo subió un 400 por ciento en el mismo periodo.

Pero no sólo subió la gasolina, subió todo, todo se encareció, el salario mínimo se convirtió en una caricatura de salario, sólo cubre el 5 por ciento de las necesidades básicas.

Si al bajo poder adquisitivo se suma el desempleo masivo, las cosas se complican en Puebla y el país.

El robo de las gasolinas se da en un México que enfrenta una compleja inequidad social, pobreza en decenas de millones de mexicanos y riqueza en reducidos grupos, ¿cómo quieren que no haya robos y delincuencia si casi tres cuartas partes de la población en México vive en la pobreza?

El problema lo generó el sistema político y económico, están cosechando lo que sembraron, ahora el sistema manda al ejército a combatir lo que el mismo sistema generó.

Si la gasolina se vendiera en 5 pesos el litro no habría este problema, no habría necesidad de robar cuando los precios están al alcance de las mayorías.

En un país de pobres hay delincuencia, los pobres roban para comer y vivir, luego se crean bandas organizadas, las que pasan a controlar todo, son ellas las que se enfrentan al Ejército porque tienen con qué.

El sistema creó un monstruo y ahora lo quiere vencer, ese monstruo tiene mil cabezas y brazos, tomó fuerza por todo el país, el sistema creó un enemigo que ahora no puede vencer.

Sin embargo, el problema de robo de combustible tiene solución rápida y en paz, bajen los precios de las gasolinas y todo volverá a la normalidad, bájenla a 5 o a 7 pesos y verán como el problema se acaba en forma automática.

Si en lugar de bajar los precios el sistema los sigue subiendo, el robo de combustible va a seguir por tiempo indefinido.

Al final el robo de combustible no lo generó el pueblo sino el sistema con sus abusos, con la inequidad que se vive, con la corrupción que prevalece, el sistema creó el conflicto y está equivocado si quiere resolverlo por la vía de las armas e incremento de penas, las medidas tomadas sólo complicarán el problema.

El problema del robo de combustible y de creciente delincuencia tiene solución con un cambio de estructuras, el sistema pretende que a base de golpes y cárcel se resuelva.

 El problema es la injusticia, los abusos y la corrupción que se vive en México, el problema no son las bandas delictivas, es el sistema el que las generó. En los países con buenos sistemas de gobiernos la delincuencia es mínima.

 

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