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Punto de Visto / Nicolás Dávila Peralta

Aun cuando no se declare oficialmente, México está a punto de entrar en la fase dos de la contingencia generada por el COVID-19, un nuevo coronavirus cuyos efectos iniciaron en China a finales de 2019 y hoy se han extendido por el resto de Asia, Europa y América. Conforme a la información de la Secretaría de Salud de nuestro país, la noche del viernes eran ya 203 personas contagiadas con este virus y había 606 casos sospechosos; además se reportan ya dos muertes por esta causa.

La suspensión de actividades escolares y reuniones masivas, así como el llamado a la población a mantenerse lo más posible dentro de casa, son medidas acertadas para prevenir-en lo posible- la inminente fase de contagio comunitario, esto es, de personas que no han viajado al extranjero, sino que son contagiados por los que sí lo han hecho.

Sin embargo, ante esta pandemia que ha llegado a nuestro país, las reacciones de la sociedad no ha sido como siempre, las mejores. 

Por un lado, se ha desatado una campaña de noticias falsas con fines políticos que ha llevado a un sector de la población a caer en situaciones de pánico y desconfianza, fruto de la desinformación. En el lado opuesto, está el sector de la población que se mantiene indiferente ante la contingencia de salud y hace caso omiso de las advertencias de los organismos responsables de la salud.

Unos y otros en nada contribuyen a enfrentar esta pandemia que inició en China y hoy tiene en foco rojo a Europa y mantiene en alerta a México. 

Los primeros, están utilizando la amenaza del COVID-19 como una oportunidad para manipular al pueblo a su favor. Unos se dedican a criticar cualquier medida oficial en contra de la pandemia; exigen cierre de fronteras, pruebas de coronavirus a toda la población, consideran insuficientes las medidas gubernamentales, pero, lo más peligroso, buscan infundir miedo en la población.

La estrategia es perversa, pues en un sector de la población han logrado compras de pánico; las noticias falsas, como el aumentar los casos de personas contagiadas o “matarlos” a destiempo, culpar a la impericia del gobierno de una devaluación del peso fruto de una crisis económica mundial, pero también de una estrategia especulativa de los grandes capitales, crean incertidumbre en la población.

Todo esto, los sectores políticos, económicos y mediáticos desplazados de las esferas de poder, lo están aprovechando para hacer campaña, no en favor de la salud, sino de sus intereses políticos y económicos.

Por otra parte, un alto índice de la población no ha tomado en serio el problema, lo ve lejano o, frente al bombardeo de noticias falsas y comentarios contradictorios de algunos informadores, han caído en el escepticismo y no toman medida alguna de prevención.

Frente a unos y otros, habrá que señalar que el peligro de contagio es real; por algo, las autoridades sanitarias han previsto tres niveles de alerta: el primero, en el que aún estamos, es el de personas que han viajado a países en donde la pandemia es más fuerte (Italia, España, Alemania, Estados Unidos) y regresan contagiados; el segundo nivel, al que estamos a punto de arribar, es el de contagio comunitario, esto es el contagio de personas cercanas a los que importaron el virus y que puede ser a su vez trasmitido a terceras personas.

El tercer nivel es que padecen los países europeos y Estados Unidos, en donde el COVID-19 se ha convertido en una epidemia, con miles de contagiados y centenas de muertos. Esperemos no llegar a este nivel; pero es necesario, para esto, que los pregoneros de la desgracia dejen de mal informar a la población y pongan por encima de sus intereses particulares el bienestar de la población.

Pero también que quienes aún no tienen una correcta percepción del problema, tomen en serio las advertencias e instrucciones de las autoridades de salud, por su propio bien y el de sus familias.

Retazos

A partir de hoy cierran todas las escuelas. Los padres de familia deben aceptar que esto no es un periodo vacacional, sino una medida para evitar el contagio masivo del COVID-19. Papá y mamá son ahora los profesores de los hijos; enséñenles a cumplir las medidas de prevención: lavarse seguido las manos, evitar el saludo de mano o de beso, alejarse de personas que presenten algún síntoma de gripe y, sobre todo, mantenerse dentro de casa lo más posible.

 

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