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Gabriel Sánchez Andraca / Semana Política 

En Puebla, en México y en el mundo, el coronavirus acapara todas las noticias políticas, sociales y económicas. Mucha gente está verdaderamente espantada por lo que cree que va a pasar, pues parece que no hay alternativa para la gente común, y menos para los niños y las personas de la tercera edad.

Sin menospreciar el peligro de contagio que existe y que puede poner en peligro la integridad de las personas, debemos pensar que no estamos en la Edad Media, cuando las epidemias se convertían en verdaderas pandemias, sin la más mínima posibilidad de solución en corto plazo.

Los pueblos europeos recurrían a la religión y sacaban a procesión a las imágenes de cuanta virgen les parecía más milagrosa. En nuestro país, se habla de una emergencia de ese tipo, que obligó a las autoridades coloniales españolas a sacar en procesión a la única virgen que quedaba sin solicitarle su intervención, a la que los gachupines llamaban “la virgen india”, o sea, la virgen de Guadalupe.

Hoy como estamos viendo,  los nuevos medios de difusión que existen en el mundo, se encargan de divulgar el peligro real que entraña un virus desconocido y para el cual parece no haber protección, pero también se dan exageraciones que ponen más nerviosa a la gente, y lo que es peor, a los gobiernos que se sienten presionados y decretan cierres de fronteras, de aeropuertos; obligan a que la gente se recluya en sus casas y no salga, y entonces la gente reacciona haciendo compras de pánico en los supermercados, vaciando los estantes de mercancías, sobre todo, quien sabe porqué, de papel higiénico.

Las grandes ciudades modernas, tanto chinas, coreanas, japonesas, europeas, estadounidenses y algunas latinoamericanas, se ven vacías de autos y de gente. Eso provoca más miedo, más pánico, mayor zozobra. Las epidemias, las pandemias, existen y son peligrosas, y hay que tomar medidas para evitarlas, pero tampoco hay que exagerar.

El cuerpo humano tiene un sistema de protección que se llama “sistema inmunológico”, y muchas personas están enteradas de la forma de fortalecer ese sistema mediante una alimentación adecuada enriquecida con frutas, verduras y legumbres.

Muchos médicos están insistiendo en acatar las recomendaciones de las autoridades sanitarias; de lavarse constantemente las manos, desinfectarlas, abstenerse de concurrir a lugares donde haya reuniones masivas, evitar el contacto físico, en fin.

Pero también instan a consumir cítricos o vitamina C, en pastillas, que es un factor importante en el sistema inmunológico, como también lo es el extracto de propóleo de abejas, que fortalece al organismo contra enfermedades del sistema respiratorio, capsulas de aceite de hígado de bacalao o de tiburón, ricos en calcio y vitamina D. En fin, hay muchas formas de ayudarse para no contraer el virus o para aminorar sus efectos.

China ya anunció tener la vacuna para prevenir el Covid-19, y otros países, como Estados Unidos, Cuba y Rusia, también están en eso. Hay que tener confianza en que esto se resolverá en poco tiempo.

Es necesario seguir las recomendaciones sanitarias de las autoridades, suspender las actividades cuando lo determinen, para romper el círculo de contagio y procurar que nuestra familia y nosotros mismos, contemos con los elementos necesarios para protegernos, pero no entrar en un pánico que nos paralice.

Pasada la etapa de contagio masivo que pudiera darse, hay que volver a la realidad que, en el terreno económico, será muy dura durante varios meses. 

 

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