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Gabriel Sánchez Andraca / Semana Política

Entrevistamos al nuevo dirigente del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), Jaime Natale. Se trata de un joven entusiasta, que por lo menos no demostró como otros políticos jóvenes la soberbia del triunfo, por el hecho de que su partido fue el único en el país, que logró crecer, cuando todos los demás, el PRI, el PAN, el PRD, se derrumbaron en las elecciones del 2018.

Según datos oficiales del INE, el Verde logró un crecimiento de 53 por ciento, algo que lo coloca en los cuernos de la luna, en épocas en que los partidos políticos nacionales van a la baja por sus pleitos y divisiones internas. En el Verde no hay eso. “Hay diferencias como en todos, pero no enfrentamientos, ni división”, señaló.

Reconoció que, en Puebla, el PVEM ha carecido de estructura y de organización, que gobierna en diez municipios donde participó solo, no en coalición con Morena, como sí lo estuvo para la elección de gobernador, llevando al triunfo a Miguel Barbosa Huerta.

Para Jaime Natale, el que su partido haya sido el único que ha crecido en el país, significa que tendrá que trabajar en serio, para que ese crecimiento, nos dice, se refleje en la estructura, en la organización, en la fortaleza real de su partido.

Actualmente, el Partido Verde no tiene ningún comité municipal bien estructurado en los 217 municipios de la entidad. Ha tenido coordinadores, que ahora serán sustituidos por comités bien organizados, que permitan el real fortalecimiento del partido, puntualizó.

Dijo estar consciente de que, sin estructura, sin organización, sin una militancia disciplinada y con ideología bien cimentada, ningún partido puede responder con eficiencia a los reclamos de la ciudadanía, y sus primeros trabajos en este aspecto, será los de lograr la creación de comités municipales, que fortalezcan la presencia de ese partido en todos los rincones de la entidad.

Hasta hace poco, admitió que, el único partido que tenía una fuerte organización en la entidad, era el Partido Revolucionario Institucional, que contaba hasta con comités seccionales. “Nosotros esperamos lograr una organización capaz de hacernos sentir en los 217 municipios de la entidad con fuerza” resaltó.

Su partido seguirá siendo aliado de Morena, para que la Cuarta Transformación se convierta en una realidad. La 4T, es la esperanza para que México pueda salir de sus graves problemas y no podemos fallar, asentó.

El 24 de febrero se conmemoró el Día de la Bandera Nacional. Fue una fiesta organizada por “los conservadores de derecha”, como dijera el actual Presidente, como parte del combate político, pues decían que don Lázaro Cárdenas estaba sustituyendo al emblema tricolor, por la bandera rojinegra de huelga, luego entonces estallaban huelgas con demasiada frecuencia, por la negativa de los empresarios a respetar la Ley Federal del Trabajo que había sido aprobada por el Poder Legislativo.

Puebla fue la primera de las grandes ciudades del país, donde se llevó a cabo este festejo, que resultó todo un éxito. Quienes vivieron esos momentos, hablaban con entusiasmo de la jornada que se inició en la mañana del 24 de febrero en el Paseo Bravo.

Un lienzo tricolor, de tamaño enorme, fue portado por personas de todos los sectores sociales a todo lo ancho y largo de la avenida Reforma, hasta el zócalo.

Una enorme multitud la vitoreaba desde las aceras de la principal avenida de Puebla y desde los balcones de las casas coloniales de dicha vialidad; mujeres engalanadas para una fiesta, le arrojaban flores, principalmente claveles.

Dos veces tuvo que detenerse la marcha para descargar la enorme cantidad de flores que caían de los balcones y hacer más fácil la marcha hasta el zócalo, donde fue recibida con un repique de las sonoras campanas de la catedral.

Al año siguiente, la celebración fue seguida en varias ciudades de Guanajuato, y en 1938, se apropió de la fiesta para extenderla por otras latitudes, la Unión Nacional Sinarquista, la organización política derechista que prevaleció en el Bajío durante finales de los años treinta y los años cuarenta.

En el gobierno del general Manuel Ávila Camacho, el día de la bandera fue oficializado y el festejo se hizo nacional.

Las escuelas empezaron a rendir homenaje a la enseñanza tricolor todos los lunes de cada semana, costumbre que fue perdiendo hasta casi desaparecer, quien lo dijera, en los dos gobiernos nacionales de origen panista.

En algunos pueblos la fiesta es general y la cabezan las autoridades municipales. Hoy parece que este festejo volverá por sus fueros, ojalá y así mar.

 

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