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#PuntodeVista
Por: Nicolás Dávila Peralta
 
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha decretado una emergencia de salud internacional por la aparición del coronavirus 2019-nCoV, surgido en Wuhan, China, y que al viernes pasado sumaba ya 259 muertos en ese país y cerca de 8 mil personas contagiadas.
 
Este virus, conocido ya en el campo de la medicina como coronavirus de Wuhan provoca un síndrome respiratorio severo, esto es, un tipo de neumonía que en caso extremo es mortal. Inicia con síntomas semejantes al de la gripe común: tos y dolor de garganta; sigue con fiebre y sensación de falta de aire. Si no se atiende a tiempo, deriva en neumonía, insuficiencia renal y muerte del paciente.
 
La emergencia de salud mundial emitida por la OMS ha sido motivada por dos razones. La primera es el proceso de contagio que es rápido; el virus tiene un tiempo de incubación de 14 días; sin embargo, antes de este tiempo en que aparecen los primeros síntomas la portadora del virus puede contagiar a otras personas.
 
La segunda razón es la forma tan rápida en que se ha propagado no solo en China, sino en otros países del extremo oriente y otros continentes. Se ha presentado casos en otras ciudades chinas como Hong Kong y Macao, así como en Corea del Sur, Filipinas, Taiwán, India, Japón, Malasia, Nepal, Singapur, Sri Lanka, Tíbet, Tailandia y Vietnam. Además de los casos detectados en Alemania, Australia, Canadá, Estados Unidos y Francia.
 
Una Morena conflictiva
 
Y donde parece que ha aparecido otro virus peligroso es en el Movimiento de Regeneración Nacional, en Morena, donde la crisis ha llegado al punto de que hoy no ha logrado resolver el problema de su liderazgo nacional, lo que pone en peligro su mayoría en la Cámara de Diputados federal, los triunfos en gubernaturas, y en Puebla, el Congreso local y las 217 presidencias municipales.
 
Lo lamentable de ese instituto político que obtuvo un triunfo contundente en 2018, es que sus dirigentes han asumido que hoy es el partido más poderoso de México y garante de la Cuarta Transformación, tal como ha denominado el Presidente Andrés Manuel López Obrador a su proyecto de gobierno.
 
Sin embargo, la crisis que hoy vive, pone en entredicho su fuerza política en las esferas de gobierno y su influencia en los electores.
 
Y es que la crisis se parece mucho a los pleitos de comadres, porque son dos dirigentes quienes encabezan las facciones en pugna: por un lado, la secretaria general en funciones de presidente: Yeidckol Polevnsky, y por otro, la presidente del Consejo Nacional Bertha Luján, y en el centro, Alfonso Ramírez Cuéllar, designado presidente del partido por el VI Congreso Nacional Extraordinario, a quien Yeidckol desconoce y reafirma que ella mantiene su carácter de presidente en funciones.
 
De este modo, el movimiento que debiera ser en realidad un partido fuerte, unido, disciplinado, ha tomado el camino del Partido de la Revolución Democrática y poco a poco se va convirtiendo en un partido compuesto de corrientes en algunos puntos divergentes y que se disputan el liderazgo, no para apoyar a la Cuarta Transformación, sino para satisfacer sus intereses personales o grupales.
 
Si bien los dirigentes de Morena parecen no haber entendido esto, el camino no está perdido. Frente a esta disputa vana, es necesario que las bases de ese partido tomen conciencia de la responsabilidad que tiene en sus manos el partido y desde abajo trabajen a la par con el fundador del Movimiento y presionen a las dirigencias estatales y nacional para que asuman en verdad el compromiso de hacer de Morena el partido por el que más de 30 millones de ciudadanos votaron en 2018.
 
De no cambiar, Morena será solo una golondrina en el verano mexicano y en año y medio, el Poder Ejecutivo Federal se encontrará con una Cámara de Diputados como obstáculo a su proyecto de nación.
 
Nuestra deuda eterna
 
Y hablando de otro asunto, ¿sabía usted que una parte de sus impuestos va a dar al pago de una deuda multimillonaria heredada desde el gobierno de Ernesto Zedillo? Se trata del famoso FOBAPROA, del cual la opinión pública se ha olvidado, pero que cada año se lleva miles de millones de pesos de nuestros impuestos.
 
Desde 1998, los contribuyentes hemos pagado más de 677 mil millones de pesos. Para este 2020, el Congreso de la Unión aprobó una partida de 45 mil millones de pesos que ya no serán para el desarrollo nacional, sino para la bolsa de los acreedores de ese famoso rescate bancario de Ernesto Zedillo.
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