Punto de Vista / Nicolás Dávila Peralta

Las pasadas elecciones, en donde resultó electo gobernador el candidato de la alianza “Junto Haremos Historia” Miguel Barbosa Huerta, ha constituido una muestra de la situación política del estado de Puebla, después del triunfo de Andrés Manuel López Obrador en las elecciones presidenciales de 2018 y el conflictivo resultado electoral por la gubernatura del estado.

Desde luego que los directivos y militantes de Morena se sienten satisfechos con los resultados obtenidos; Barbosa ganó con el 44.8 por ciento del total de votos, 11.6 por ciento arriba de su principal contrincante, el economista Enrique Cárdenas Sánchez, abanderado del PAN, el PRD y Movimiento Ciudadano.

Sin embargo, los resultados de la elección muestran algo más que el triunfo de Barbosa; reflejan la percepción que la ciudadanía tiene de las elecciones, de los partidos políticos, de la gestión presidencial y de los presidentes municipales militantes de Morena.

El primer lugar, hay que tomar en cuenta el porcentaje de abstención: el 66.62 por ciento de los registrados en el padrón electoral no acudieron a las urnas y solo el 33.38 emitió un voto por algún candidato, registrado o no, o anuló su voto. Esto refleja tres cosas. La primera es el poco interés de los ciudadanos por volver a las urnas, la segunda es la baja calidad de las campañas, centradas más que nada en desprestigiar a los contrarios, y la tercera fueron las redes sociales que hicieron eco a esta campaña negra y desalentaron a los electores.

Por otra parte, la ciudadanía ha criticado a los partidos políticos por su incapacidad para presentar proyectos claros y viables para el país, sustentados en principios políticos coherentes. Se han vuelto agencias de colocaciones para políticos que, sin ideología alguna, saltan de un partido a otro en busca de cargos de elección o como funcionarios públicos. En el pensar del mexicano ha quedado claro el principio que motiva a los políticos: “vivir fuera del presupuesto es vivir en el error”. Muchos que han saltado del PRI y del PAN a Morena, lo certifican.

Desde el año 2000, se introdujo en la dinámica de las campañas electorales la guerra sucia; se abandonaron las propuestas claras, el contacto directo con los electores, para darle preferencia a los ataques a los adversarios políticos, con razón o sin ella. Se buscó por todos los medios, hasta debajo de las piedras, aquello que pudiese desprestigiar al contrario: riqueza, evasión de impuestos, salud, errores del gobierno en turno; todo se difundió por todos los medios, incluyendo las redes sociales; no hubo propuestas claras y convincentes. La abstención demuestra el hartazgo ciudadano ante este tipo de campañas.

Pero pasemos a otro asunto: el de los votos, los porcentajes y el lugar que ocupan ahora en el estado de Puebla las diversas corrientes políticas.

Los datos dados a conocer por el Instituto Nacional Electoral que estuvo a cargo del proceso electoral, muestran que la alianza “Juntos Haremos Historia” ganó con 685 mil 498 votos (44.7981%). El segundo lugar lo obtuvo la integración de los partidos Acción Nacional, de la Revolución Democrática y Movimiento Ciudadano, con 507 mil 690 votos (33.1782%), y el tercer lugar el candidato del PRI que obtuvo 283 mil 299 votos (18.5139%).

Hasta ahí, parece claro que Morena es el partido ganador, el PAN ocupa el segundo lugar y el PRI el tercero. Pero si observamos los votos por partido, el panorama es otro. 

Por el número de votos, la primera fuerza política en el estado sigue siendo el PAN, al obtener 415 mil 204 votos. La segunda fuerza es Morena, con 391 mil 376 votos. El tercer lugar lo ocupa el otrora invencible PRI, con 283 mil 299 sufragios.

Detrás de estas tres fuerzas políticas, vienen los partidos que se unieron a Morena o al PAN, para mantener su registro y, desde luego, para no quedarse fuera del presupuesto que significan las participaciones federales y estatales.

Los aliados de Morena ocupan ahora el cuarto y quinto lugar en el panorama político al lograr una votación de 164 mil 769 en Partido del Trabajo, y 129 mil 353 el Partido Verde.

Los partidos coleros son dos que obtuvieron menos votos que los votos anulados que fueron 52 mil 576. Por Movimiento Ciudadano votaron 46 mil 713 electores, en tanto que, por el PRD, 43 mil 773. Ambos partidos se unieron al PAN.

Retazos

Las elecciones fueron una evaluación del quehacer de los gobiernos municipales de Morena. Barbosa perdió en la capital del estado y su zona conurbada, gobernadas por alcaldes postulados por Morena. Todos los distritos de la capital fueron para Enrique Cárdenas, así como Cholula y Texmelucan. En Izúcar de Matamoros, Morena, solo, sin los votos del PT y PVEM, arrasó. Saque usted sus conclusiones.

 

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