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Opinión Libre / Hipólito Contreras 

Si se contara el número de presuntos delincuentes que semana a semana son detenidos sólo en la zona metropolitana de Puebla, veríamos que suman muchos, quizás cientos, a los que habría que agregar los que no son detenidos, los que cometieron el delito y lograron fugarse.

Si toda esta gente entrara a las cárceles, llamados centros de rehabilitación social, los gobiernos (municipal y estatal) tendrían que estar construyendo más cárceles, como eso no ocurre, lo que sucede es que los que son detenidos pagan una multa y son liberados, y obvio, siguen cometiendo delitos.

Los gobiernos aplican muchas estrategias para combatir la delincuencia: más personal en la fuerza pública, más equipos, más armas, más presupuesto, más todo, pero la delincuencia lejos de bajar, sube, se incrementa, la medicina no funciona, no da resultados.

Hoy todos vivimos en constante zozobra y preocupación, evitamos llegar muy noche a nuestros hogares por el temor a un asalto, en las unidades de transporte no se sabe en qué momento los delincuentes se van a levantar de sus asientos para despojar a todos de sus pertenencias.

Si no hay seguridad, el estado, el país, pierden, se alejan las inversiones y el turismo, no se generan fuentes de empleo, todo es negativo con la inseguridad.

La delincuencia crece por una sola causa: el modelo económico no funciona, no da resultados, no genera beneficios para la gente, no genera una distribución justa de la riqueza, unos tienen mucho y otros no tienen nada.

El modelo económico ha sido generador de pobreza, violencia, inflación, deterioro ambiental, acumulación de riqueza en pocas manos, migración, pérdida de valores, desarticulación familiar y social, etcétera.

Este gobierno de López Obrador va en busca de un cambio de sistema económico, pero no es fácil hacer un cambio de la noche a la mañana, esto lleva tiempo.

Cambiar las cosas implica afectar los intereses de los poderosos grupos empresariales, de los políticos, de los millonarios líderes sindicales; significa quitarles recursos para aplicarlos en favor de los grandes grupos de población del país.

Por ejemplo, que la empresa Teléfonos de México esté en manos del hombre más rico del mundo, baje sus tarifas en telefonía residencial y celular, que se legisle para que la empresa no capte los miles de millones de pesos por ganancias cada año; obvio, una medida así para la empresa y muchas empresas reaccionarían contra el gobierno.

Otro ejemplo, que los salarios mínimos se incrementen de tal modo que el salario más bajo sea, por ejemplo, de 400 pesos diarios, lo que permitiría a una familia enfrentar mejor las cosas.

Que el gobierno tenga bajo su control los precios de todos los productos y servicios, de modo que todos estén al alcance de la población.

Que se capacite y se brinden recursos a todos los jóvenes que quieran iniciar un negocio que sea fuente de recursos para sus familias.

Que se garantice educación gratuita en todos los niveles educativos, desde el preescolar hasta la universidad, que nadie se quede sin la oportunidad de estudiar.

Que se impulse como nunca la producción del campo mediante incentivos, créditos blandos, impulso a proyectos productivos, capacitación, transformación, comercialización directa a los consumidores, subsidios, bajas tarifas en energía eléctrica y combustibles.

Que haya un seguro universal de salud que proporcione el Estado, con buenas instalaciones, buenos médicos, suficientes equipos y medicinas, suficiente personal capacitado.

Que se construyan más instalaciones deportivas en todo el país para que los niños y jóvenes hagan deporte.

Que se abran más bibliotecas y centros culturales en todos lados para que todo mundo tenga acceso.

Que se trabaje muy fuerte en el rescate del medio ambiente y defensa de la biodiversidad.

Todo eso y más va a frenar la delincuencia en un lapso no mayor de cinco años, cuando todo mundo esté ocupado en mil actividades, nadie va a pensar en cometer delitos, la buena educación y los apoyos del gobierno incidirán en eliminar de raíz la delincuencia.

Ya no será necesario que se cierren calles, se coloquen rejas, que golpeen a los delincuentes como hoy ocurre, ya no más violencia contra la violencia.

Un buen gobierno puede avanzar a la construcción de una buena y nueva sociedad en la que el único objetivo sea luchar por el bienestar de todos y la protección de la vida.

Parece sí, una utopía, pero de que se puede se puede, y no cuesta mucho, basta querer cambiar las cosas y ya.

 

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