Por: Nicolás Dávila Peralta

El 8 de abril, la Secretaría de Gobernación declaró la Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres para 50 municipios del estado de Puebla; entre ellos, siete ubicados en el sur de la entidad poblana: Acatlán, Atlixco, Chiautla de Tapia, Chietla, Tepexi de Rodríguez y Tlapanalá.

La Alerta de Violencia de Género contra Mujeres se declara cuando en una región del país hay situaciones que impiden el ejercicio pleno de los derechos humanos de las mujeres, sea por acoso escolar, violencia familiar, trata de personas y feminicidio, esto es, asesinato cuya causa principal es su condición de mujeres.

El estado de Puebla ocupa actualmente el sexto lugar en el número de feminicidios. Este delito ha ido en aumento a partir de 2015, cuando se registraron 50 casos de muerte violenta de mujeres, hasta llegar, en 2018, a 81 asesinatos. En lo que va de 2019 suman ya 40 los casos registrados.

El feminicidio es definido como “la forma extrema de violencia contra las mujeres por el solo hecho de ser mujeres, ocasionada por la violación de sus derechos humanos, en los espacios público y privado; está integrada por las conductas de odio o rechazo hacia las mujeres, que pueden no ser sancionadas por la sociedad o por la autoridad encargada de hacerlo y puede terminar en homicidio y otras formas de muerte violenta de mujeres”.

La violencia contra las mujeres tiene varias causas; sin embargo, la principal es la educación en la familia y sus repercusiones en la escuela.

Aún se mantiene en la sociedad poblana, pero especialmente en las comunidades rurales, la cultura machista; en nuestros días, todavía perdura el trato desigual para los hijos varones que para las hijas; los primeros son educados para mandar, para ser servidos, en tanto que a las mujeres se les educa para obedecer. Así se llega al extremo de considerar que, en el matrimonio, la mujer es propiedad del marido. 

Sé que es parte de nuestras tradiciones familiares y sociales el “pedir la mano” de la novia; pero en el fondo está esta cultura del machismo: cambio de familia, cambio de casa, cambio de propiedad de la mujer. Persiste en algunas regiones indígenas la tradición de la dote.

La escuela continúa esta situación cuando se da el acoso contra la mujer, cuando el adolescente presume de sus conquistas y, en los casos extremos se llega al acoso sexual, la violencia del novio y los embarazos prematuros. No hay respeto para la mujer.

Un gran número de los feminicidios que se han cometido en Puebla, han sido perpetrados por las parejas sentimentales de las víctimas y la principal causa es la negativa de la mujer a interrumpir su embarazo.

De ahí sigue la violencia familiar: maltratos físicos y psicológicos, amenazas, encierro, celos; a lo que se une el alcoholismo y la drogadicción que llega a las amenazas de muerte o la muerte misma de la mujer.

Pero hay otros modos de violencia hacia las mujeres. Una de ellas es el trato desigual en los lugares de trabajo: mayores responsabilidades por salarios menores que el de los hombres, explotación de la mujer en fábricas y el maltrato a las sirvientas.

Otra es el trato desigual en asuntos de impartición de justicia. Muchas mujeres agredidas sexualmente prefieren no denunciar por el trato despectivo y hasta vulgar de funcionarios, que ofenden la dignidad de la mujer víctima.

De acuerdo a la declaratoria publicada por la Secretaría de Gobernación federal, la Alerta de Violencia de Género, “busca garantizar la seguridad de mujeres y niñas, el cese de la violencia en su contra y/o eliminar las desigualdades producidas por una legislación o política pública que agravia sus derechos humanos”.

La declaratoria ordena a las autoridades estatales y municipales establecer programas de trabajo para prevenir, atender, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres,

Los municipios deberán promover el diseño de políticas públicas en materia de prevención, atención, sanción y erradicación de la violencia contra las mujeres. Y están obligadas las autoridades municipales a fomentar el respeto hacia ellas.

El decreto incluye también una tarea para los medios de información: favorecer la erradicación de todos los tipos y modalidades de violencia contra las mujeres, “para fortalecer el respeto a los derechos fundamentales y la dignidad de las mujeres y niñas”.

La declaratoria es un paso importante en la lucha de las mujeres por hacer valer sus derechos, demandar el respeto a su calidad de mujer y la igualdad de oportunidades en los ámbitos familiar, laboral, profesional y social. Esperemos que las autoridades estén a la altura de este reto.

La declaratoria completa de la Alerta de Violencia de Género de las Mujeres se puede consultar en: https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/452568/49__Declaratoria_de_AVGM_8-04-19.pdf

 

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