Semana Política / Gabriel Sánchez Andraca

Todo mundo recuerda que cuando el Partido Acción Nacional (que todo lo hace bien, según su publicidad televisiva) triunfó en el 2010 en Puebla, su gobierno fue integrado con personas venidas de fuera, sin ninguna relación con la entidad, sin tener conocimiento de los problemas que aquí se confrontan, y sin conocimiento de su gente y eso provocó el descontento generalizado de la población que fue profundizándose hasta llegar al término del sexenio.

La elección siguiente la ganó otra vez el PAN, porque su candidato era un poblano plenamente identificado con la población: aquí nació, aquí estudió, aquí se casó, aquí nacieron sus hijos y aquí tenía a sus amigos de toda la vida. Antonio Gali Fayad, logró, pese a que su designación se la debía al anterior jefe del ejecutivo, mejorar la relación pueblo-gobierno estatal. Hizo los cambios que pudo, en su gabinete, pero mantuvo una relación cercana y cordial con la población y salió bien librado.

En la siguiente elección, la candidata fue Martha Erika Alonso de Moreno Valle y por circunstancias raras que ocurren en la vida, ganó la gubernatura del estado, pese a que los candidatos a la presidencia de la República, a senadores, a diputados federales, a diputados locales y a presidentes de los principales municipios de la entidad, postulados por Morena, arrasaron en todas partes.

Lógicamente hubo una lucha postelectoral y con una votación dividida del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, se dio el triunfo a la candidata objetada.

Ya siendo gobernadora, doña Martha Erika y su esposo Rafael Moreno Valle, senador plurinominal panista, perecieron en un lamentable y todavía no explicado accidente aéreo y ahora tiene que hacerse una elección extraordinaria.

Notablemente disminuido, casi en ruinas, Acción Nacional anuncia en la capital del país, la candidatura para esa elección, del doctor en economía Enrique Cárdenas Sánchez. Su dirigente nacional, Marko Cortés, dice que fue a petición de la “sociedad civil organizada” y de “académicos e intelectuales de renombre”. Lo que no dice, es que en la lista de los académicos e intelectuales que hacen la propuesta, no aparece el nombre de ningún poblano.

Así las cosas, saltó la liebre dentro del PAN local, al rebelarse uno de los pequeños grupos que tiene ese partido en su interior, que afirmó que los panistas auténticos, no apoyarán la candidatura decidida por su comité nacional.

El PAN pues anda de mal en peor.

Y no es que don Enrique Cárdenas sea un mal candidato: economista del ITAM, con maestría y doctorado adquiridos en prestigiada universidad de los Estados Unidos, ex rector de la Universidad de las Américas en Puebla y alto funcionario de la Fundación Manuel Espinosa Iglesias.

Sus deficiencias son: es primerizo en la actividad política, es decir, carece de oficio político, tal vez, sin saber a lo que podría enfrentarse ya dentro de ese medio; nunca ha tenido contacto con las clases medias y populares, por lo tanto, podría carecer de algo tan importante como es la sensibilidad social; no se conoce su ideología, que muchos afirman es de derecha, pero al respecto realmente nada se sabe, aunque estuvo buscando la candidatura para gobernador en la pasada elección, en Morena y ahora lo será de los partidos Acción Nacional (PAN), Movimiento Ciudadano (MC), y al que se les ha unido el de la Revolución Democrática (PRD).

Ninguno de esos tres partidos ya puede identificarse por su ideología. El PAN, abandonó sus principios ideológicos hace tiempo, cuando fue franquicia de grupos empresariales y más tarde, cuando se alió al partido de izquierda PRD para participar en elecciones, que fue el inicio de la caída del perredismo en el país. Ahora ambos partidos sufren las consecuencias de los garrafales errores de sus dirigentes: están derrotados de antemano.

También en el PRI la candidatura del ingeniero Alberto Jiménez Merino, se decidió en el comité nacional de su partido, pero hay diferencias. Los dirigentes del PRI, pidieron el currículo vitae de cada uno de los aspirantes a competir internamente por la candidatura priísta y entre ellos designaron al que consideraron el más idóneo. El día del destape, en la ciudad de México, estuvieron presentes los cuatro aspirantes, que antes tuvieron una plática privada entre ellos, para acordar no romper la unidad interna de su partido, acatando la decisión que hubiera tomado el comité nacional.

Los dirigentes panistas no convocaron ni a Paco Fraile, ni a Guillermo Velásquez Gutiérrez, que incluso solicitó licencia como alcalde de Atlixco para participar en la elección interna, ni a Blanca Jiménez Castillo, todos ellos panistas destacados, con experiencia política electoral y como funcionarios públicos.

El Movimiento Renovación Nacional (Morena), tuvo tres candidatos en la lucha interna, que fue intensa. Los tres hicieron pre-campaña, recorrieron el estado, llevaron a cabo actos públicos y privados. Sus nombres aparecían todos los días en los medios de difusión y concluyeron esta semana esa tarea. Ahora solo esperan que el veredicto sea limpio, veraz y creíble, porque de lo contrario su partido se desprestigiaría al quedar como un PRI un poco cambiado. La candidatura se decidirá entre Alejandro Armenta y Luis Miguel Barbosa. Nancy de la Sierra, da por hecho que ella queda fuera de la competencia.

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