Por: Nicolás Dávila Peralta

El 28 de diciembre, se publicó en el Diario Oficial de la Federación el Decreto por el que se formula la Declaratoria de las Zonas de Atención Prioritaria para el año 2019, que comprende cuatro mil 22 espacios urbanos marginados y mil 115 municipios rurales considerados los más pobres del país. En el decreto quedan comprendidos 72 municipios del estado de Puebla y juntas auxiliares marginada, principalmente de los municipios de Puebla capital y San Martín Texmelucan. 

El criterio que considera el decreto es que estas zonas urbanas y rurales son de muy alta o alta marginación y tienen muy alto o alto grado de rezago social o el porcentaje de personas en pobreza extrema rebasa la mitad de la población.

Entre los municipios considerados en esta política de atención prioritaria por parte de la Secretaría del Bienestar, que sustituye a la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) se enumeran varios municipios de la zona sur del estado de Puebla, la mayoría ubicados en la Mixteca poblana.

En el programa, son considerados como de muy alto grado de pobreza los municipios sureños de Acteopan, Ahuacatlán y Teopantlán. Sin embargo, la mayoría de los que están calificados con este índice alto de pobreza se ubican en las sierras Norte, Nororiental y Negra del estado de Puebla.

De la Mixteca poblana, son considerados como de alto grado de marginación, entre otros, los municipios de Acateno, Ahuatlán, Albino Zertuche, Atzitzihuacán, Axutla, Coatzingo, Cohetzala, Cohuecan, Cuayuca de Andrade. Chila de las Flores y Chila de la Sal.

También forman parte de este grupo de municipios, Chinantla, Epatlán, Huehuetlán el Chico, Huehuetlán el Grande, Ixcamilpa, Jolalpan, Petlalcingo, Piaxtla, San Jerónimo Xayacatlán, San Martín Totoltepec, Tecomatlán, Tehuitzingo, Tepeojuma, Tepexco, Tlapanalá, Tulcingo, Xayacatlán, Xicotlán, Xochiltepec.

De acuerdo con la política social diseñada por el nuevo gobierno federal, estos municipios y juntas auxiliares tendrán prioridad en cuanto a los recursos destinados a abatir la pobreza y mejorar las condiciones de vida de sus habitantes. Habrá que esperar a que esta política se inicie para evaluar a mediano plazo sus resultados.

México, Venezuela y Cuba

El 4 de enero, el presidente López Obrador viajó a Morelia para presentar la estrategia de salud que llevará a cabo el Instituto Mexicano del Seguro Social. En el aeropuerto capitalino, una mujer venezolana lo increpó por lo que dijo ella ser el apoyo del mandatario a su par de Venezuela Nicolás Maduro. La respuesta del mandatario fue breve, pero tajante: “no me meto en asuntos de otros países”.

Este episodio coincidió con la decisión del gobierno mexicano de no firmar la declaración del Grupo de Lima, integrado por 13 países del continente, donde se pide al presidente venezolano no asumir el nuevo mandato el 10 de enero, porque consideran como ilegítimo el proceso electoral y lo instan a respetar las atribuciones de la Asamblea Nacional de Venezuela.

Desde el gobierno de Carlos Salinas, pero especialmente durante los gobiernos de Fox, Calderón y Peña Nieto, se olvidaron los principios de libre determinación de los pueblos y respeto a su soberanía, para alinearse a los dictados de los gobiernos estadounidenses. Recordemos el episodio vergonzoso de Vicente Fox y Fidel Castro, donde el guanajuatense le dijo a Castro: “comes y te vas”, para que éste no se encontrara con el presidente de los Estados Unidos.

Hoy, el gobierno mexicano ha vuelto a asumir la política exterior que le ganó el respeto de las demás naciones del mundo, al no plegarse a los deseos de otros poderes políticos o económicos extranjeros, sino respetar la soberanía de cada una de las naciones.

Las nuevas generaciones y los grupos de la derecha han olvidado que, en 1962, cuando a instancias de los Estados Unidos se expulsó a Cuba de la Organización de Estados Americanos (OEA) y todos los países de América rompieron relaciones con Cuba, fue México el único país que hizo valer su doctrina en política exterior, para continuar sus relaciones diplomáticas y comerciales con el régimen castrista y esto, no por simpatizar con él, sino por respeto a la soberanía de la nación cubana.

Ese mismo criterio sigue hoy el gobierno mexicano al negarse a firmar una declaración que es una intervención abierta en los asuntos que sólo corresponden a los venezolanos.

Les pagaban guardias

El gobierno municipal de Ecatepec de Morelos, en el Estado de México, retiró la guardia personal que, con elementos de la policía municipal, contaban el exgobernador y hoy senador Eruviel Ávila, pero también –SORPRÉNDASE- el que fuera el primer obispo de Ecatepec Onésimo Cepeda Silva, el cual, además, tenía a su servicio dos vehículos propiedad del ayuntamiento de Ecatepec.

Si el uso de agentes de policía por parte de exfuncionarios, como es el caso de Eruviel Ávila ex alcalde de Ecatepec, es reprobable, el que este servicio se le preste a un ministro de culto es una violación a las leyes del país que marcan con toda claridad la separación entre el Estado y las iglesias.

Pero Onésimo Cepeda forma parte de ese pequeño grupo de obispos mexicanos conservadores que se aliaron con los poderes político y económico, no para servir a la Iglesia, sino para servirse de la Iglesia; fueron hombres que buscaron ascender en grado para disfrutar del poder, no para servir al pueblo.

Por eso me pregunto: ¿de qué se cuidan Onésimo Cepeda y Norberto Rivera, quien también cuenta con guardias personales en su ostentosa residencia en la Ciudad de México?

 

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