Nicolás Dávila Peralta

El uso de la motocicleta se ha hecho común en México y en la Mixteca ha sustituido a la bicicleta. A diferencia de ésta, la moto presenta varias características que la hacen más riesgosa. En primer lugar, puede desarrollar una velocidad incluso superior a la de un automóvil, con un gasto menor de combustible, pero con un riesgo mayor para el conductor. Además, por su tamaño, puede circular entre los automóviles y camiones, evitando así los problemas de embotellamiento.

Es precisamente la carencia de una protección mucho menor de la que ofrece el automóvil, lo que exige para el motociclista tomar las precauciones necesarias para proteger su vida y la de algún acompañante.

Hoy, la motocicleta en un medio de transporte común dentro de las ciudades, pero también representa un riesgo para la integridad física y la vida de los usuarios, si éstos no toman las medidas de precaución necesarias, principalmente el uso de un casco especial para motociclistas.

Sin embargo, muchos usuarios de motocicletas son renuentes a usar el casco protector; entre otras razones, argumentan que el casco afecta la visión lateral, impide escuchar los sonidos de la calle, que produce mucho calor o que la obligatoriedad establecida por las autoridades de Vialidad es violatoria del derecho a la libertad.

A estos argumentos, los especialistas responden, en primer lugar, señalando que la visión periférica de una persona es de 200 a 220 grados; los cascos permiten una visión de 210 grados; sin embargo, los accidentes suceden, de acuerdo con los peritos, en un rango de 160 grados de visión.

En cuanto al segundo argumento, es claro que el casco permite al que lo porta distinguir perfectamente los sonidos. Es más, el casco disminuye el sonido del viento y permite captar mejor los demás sonidos.

Cierto, el casco puede generar más calor; pero éste se reduce por la velocidad que permite mayor ventilación y, en todo caso es preferible un poco de calor a un mayor grado de dolor.

La mayor expresión del rechazo a usar casco se basa en el argumento de que le ley viola la libertad. Pero este argumento olvida que el uso del casco se sustenta en el derecho a la vida; la ley busca proteger la vida y la salud de los usuarios de motocicleta.

Ahora bien, las ventajas de usar casco son muchas; la primera es que protege la cabeza, el cerebro y la cara. En caso de un accidente sin casco el motociclista podría sufrir una fractura de cráneo, lesiones graves en la cara y, en el peor de los casos, una lesión cerebral que podría ser fatal.

Los cascos para motociclistas se componen de dos estructuras que amortiguan los golpes, además de un área acojinada que brinda comodidad al usuario. Su forma permite distribuir el impacto por toda su superficie, evitando que el golpe se concentre en un lugar determinado del cráneo.

Por esto, no basta que el usuario utilice cualquier casco, sino aquél que está diseñado precisamente para enfrentar los riesgos que representan las altas velocidades.

Las estadísticas son claras, los accidentes de los que son víctimas los motociclistas terminan, en el peor de los casos, en la muerte del conductor o de su acompañante; pero también en lesiones que pueden terminar en parálisis o fracturas craneales que duran tiempo en sanar.

Al rechazo al uso del casco habrá que añadir la irresponsabilidad de algunos usuarios de motocicleta que utilizan ese medio para transportar a la esposa y a hijos menores de edad, sin la protección necesaria, arriesgando la salud y hasta la vida de la familia.

Según datos de las autoridades de Vialidad en el país, dos de cada tres accidentes en motocicleta ocurren en las ciudades y solamente uno en las carreteras; la causa principal de estos accidentes y los resultados para la integridad física de los motociclistas se debe, primero, a la falta de precaución para conducir; pero los resultados fatales son fruto, principalmente, de la falta de uso del casco protector.

El 85 por ciento de las muertes en accidentes de moto se producen a consecuencia de lesiones cerebrales, y dentro de ellas un altísimo porcentaje se debe a no haber utilizado el casco.

Si se usa casco al conducir, las posibilidades de morir en un accidente son menores y la gravedad de las lesiones disminuye en un 70 por ciento. 

Datos de la Cruz Roja en Puebla, señalan que en el último semestre de 2017 hubo un incremento de los casos de muerte por accidente en motocicleta, la mayoría porque el motociclista no portaba casco protector adecuado, lo que llevó a los accidentados a sufrir traumatismo craneoencefálico severo.

El caso, pues, no es una imposición, es una protección, porque la vida no se compra.

 

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