Por primera vez en la historia  de Puebla las autoridades federales electorales ordenan hacer un recuento de  una elección a  gobernador, en este caso de la elección realizada el uno de  julio del  2018. La moneda está en el aire, los poblanos  no saben si tendrán  gobernador o  gobernadora.

Todos sabemos que en el recuento de votos se ratificó el triunfo de la candidata de la Coalición por Puebla al Frente, Martha Erika Alonso Hidalgo, por más de tres puntos, resultado que no reconoce  la Coalición Juntos  Haremos Historia, quien pide la anulación de  la elección.

La duda se despejará en unas semanas cuando primero  el Tribunal  Electoral del Estado emita su fallo, lo que ocurrirá, parece, esta semana, como probablemente   la resolución no sea aceptada por la coalición Juntos Haremos Historia, recurrirán a la  Sala Superior del Tribunal  Electoral del Poder Judicial de la  Federación, órgano superior, que emitirá una sentencia definitiva e inapelable, probablemente en el mes de noviembre.

Hay dos caminos. Si la resolución del máximo  Tribunal electoral ratifica  el triunfo de  Martha Erika  Alonso Hidalgo, se realizará la  toma de protesta, creo, el  14 de diciembre, pero si la sentencia es en el sentido de que se anula la elección, en lugar de toma de protesta el Congreso del Estado elegirá un gobernador interino quizás  por tres o seis meses, quien convocará a una nueva elección.

Si es esto último  Puebla perderá un  poco porque el  gobernador interino en tan corto tiempo poco podrá hacer, luego vendrá una nueva elección que costará varios millones de pesos para que el ganador o ganadora complete el sexenio, se habrá perdido tiempo y recursos, estro suponiendo que al final de la elección no  se presente otra  impugnación y sea cuento de nunca acabar.

Para que se anule la elección el Tribunal  Electoral  Federal deberá  tener elementos  suficientes, pruebas  irrebatibles, de  irregularidades que se hayan  presentado en la elección del uno de julio, si tiene  todo eso, si comprueba que fue una elección desaseada, con acciones ilegales, manipuleo de urnas y casillas, etc., pues no le va a quedar de otra que anular la elección y ordenar un  nuevo proceso.

Si por el contrario el Tribunal Electoral  Federal  no encuentra esos elementos o pruebas de  irregularidad, va  a reconocer  el triunfo de Marta Erika Alonso  Hidalgo, la que rendiría protesta como gobernadora el 14 de  diciembre.

Así están las cosas, se supone que el máximo Tribunal Electoral  Federal es un órgano confiable y que  va aplicar el estado de derecho, por lo tanto pedirá pruebas a las  dos partes involucradas, una la que acusa y la otra  la que es acusada, las dos partes ante el  máximo  Tribunal, es un  juicio, al final los magistrados   determinarán quién tiene la razón.

Vamos a suponer  que el Tribunal  federal determina que se anula la elección y ordena que se repita, en ese caso, se crea otro escenario,  pero para empezar  habrá ganado la  Coalición  Juntos Haremos  Historia porque el Congreso del estado nombrará un gobernador interino  afín a  Morena  y a la Coalición por ser mayoría.

Luego vendría la elección en la que puede haber dos caminos: que sean los mismos candidatos los que participen, o bien sean otros, de esto dependerá mucho el resultado. A la Coalición Por  Puebla al Frente le conviene que sea la misma, a la Coalición Juntos Haremos Historia no, por eso del voto diferenciado que fue lo que probablemente ocurrió en la elección del uno de  julio.

En fin, son varios los escenarios que se pueden presentar en este proceso que tiene a Puebla sin  gobernador ni gobernadora por primera vez en la historia de la entidad.

Vamos a esperar lo que sucede en los Tribunales electorales, sobre todo  en  Tribunal  federal, es el que tiene la última palabra.

 

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