“Mi arma mayor es mi plegaria muda”  -Mahatma Gandhi-

La guerra sucia contra el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, sube de intensidad a medida que se acerca la fecha en que asumirá el poder presidencial de los Estados Unidos Mexicanos. Las grandes empresas de la información que llevaron a EPN al poder no se resignan a perder al gobierno, como generoso patrocinador que, de acuerdo a una investigación de Ernesto Aroche Aguilar, publicada en Animal Político, en los primeros cuatro años de gobierno federal se gastaron en publicidad 36 mil 261 millones de pesos, que equivalen a un millón de pesos gastados por hora, y 71% más de lo aprobado por el Congreso. El Poder Ejecutivo se pasó por el arco de seguridad lo mandatado por el Congreso, pues para eso son los cuates, los sumisos o los que se llevan un moche por levantar el dedo y decir: “sí, señor; sí, señor”.

Dentro de esa guerra sucia se encuentra la exigencia del PRIAN de que se baje la gasolina, cuando ellos hasta aplaudían cada incremento al costo de las gasolinas, gas y electricidad. 

López Obrador, presidente electo, ya dio a conocer la estrategia que va a aplicar para reducir los costos de las gasolinas. La idea es sembrar duda entre la población, por eso también cuando  mencionó que México se encuentra en bancarrota, saltaron más alto que chapulines, lo llamaron irresponsable, que aleja las inversiones, que ya no va a cumplir sus propuestas de gobierno. Pues tener una deuda de más de 11 billones de pesos, pagar 500 mil millones sólo de intereses de forma anual, un PEMEX reducido por la privatización ventajosa para empresas transnacionales y nacionales, lo mismo que la Comisión Federal de Electricidad, grandes empresas que eluden pagar los impuestos correspondientes, banqueros que sus abultadas ganancias las llevan a sus países de origen,  funcionarios corruptos y gobernadores corruptos que saquean al país de manera muy grosera y un largo etcétera; así se ve México, porque no tiene crecimiento económico, porque la oferta laboral es menor a la demanda, porque se vive una crisis de seguridad y una delincuencia sin límites, porque el Producto Interno, no alcanza para cubrir las necesidades sentidas  de su población.

López Obrador, para superar todos los escollos, le apuesta a la honestidad, a cero corrupción, en todos los niveles de gobierno y en los tres poderes de la Unión por una parte, y por la otra el proyecto de austeridad republicana aplicado de igual forma. Por eso no quiere funcionarios que no funcionen en los tres niveles de gobierno; ha dicho no a nepotismo, amiguismo, compadrazgos, venta de puestos de trabajo, ha propuesto la reducción de personal no necesario por duplicidad de funciones o por estar en trabajos inventados, expresamente creados sólo para cobrar, y terminar con los aviadores.

El cambio va, a pesar de que quienes perdieron no aceptan aún su derrota y tratan de desvirtuar un proyecto, en donde se dio apertura a millones de ciudadanos y fue afinado por expertos en cada tema.

Así es que López Obrador cumplirá con sus compromisos de campaña, como ya se empieza a notar en el Congreso de la Unión y en el Congreso de Puebla, en donde trabajan diputados y senadores para rescatar al país de leyes nefastas.

“Una era construye ciudades, una hora las destruye”-Seneca-

 

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