Hipólito Contreras

Por la magnitud de la construcción del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), por el impacto ambiental, por los enormes recursos públicos gastados, pero también por la realidad que se vive, quise hacer algunos comentarios sobre el tema.

Puebla tiene su aeropuerto internacional en Huejotzingo, está alejado de la capital hasta ahora unos 30 kilómetros, o menos, sin duda pasará poco tiempo para que lo alcance el desarrollo urbano que no para de crecer un solo día.

Sin embargo, el aeropuerto de Puebla en nada se le compara al de la Ciudad de México, es la capital del país, es otra cosa.

Seguramente el aeropuerto de la Ciudad de México estuvo un poco alejado de la capital del país cuando se inició su construcción, después fue alcanzado por el crecimiento urbano, y se convirtió en un peligro, por eso la necesidad de construir uno nuevo y más alejado.

En el gobierno de Vicente Fox se dio un grave problema, una fuerte resistencia de miles de campesinos, los que defendieron con todo sus tierras, al final el gobierno cedió y no se hizo nada.

Es en el actual gobierno de Peña Nieto cuando regresa el proyecto, se compran las tierras y se inicia la construcción, se habla ya de una inversión que supera los 200 mil millones de pesos, pero el avance es de apenas el 30 por ciento.

De seguir la obra probablemente sea inaugurada al final de este sexenio, se dice que será el tercer aeropuerto más grande del mundo, una obra muy grande hecha por técnicos mexicanos, probablemente sea una gran obra de ingeniería mexicana que trascenderá en el tiempo.

El problema hoy es que el nuevo gobierno federal pretende dejar la obra y llevarla a otro lugar en el mismo Estado de México por considerar que será menos costosa y con mayores ventajas, además dice que revisará los contratos de obra por posibles actos de corrupción.

El presidente electo ha dicho que en todo caso someterá a consulta nacional si el aeropuerto internacional sigue donde se hace, o se lleva a otro lugar, que sean los mexicanos, afirma, quienes decidan.

Es aquí donde está atorado el asunto, la obra lleva más del 30 por ciento de avance, se han gastado más de 200 mil millones de pesos que vienen de recursos públicos, cambiar la obra a otro lugar sería tirar ese dinero a la basura.

No se puede afirmar que un gobierno es democrático cuando somete a consulta popular los grandes proyectos o toma de decisiones, el gobierno debe tomar decisiones que beneficien a la población, para esto debe de consultar a los cuerpos académicos, a gente conocedora de los diversos temas, sin duda que una consulta ciudadana no va a conducir a la mejor decisión.

El pueblo de México es muy inteligente pero no es experto en aeronáutica, para esto hay gente que sabe, que estudió, conoce el tema, a esa hay que consultarle, hay que preguntarle por ejemplo a especialistas de la UNAM, del Politécnico Nacional y de otras universidades lo que opinan con respecto al tema.

Una consulta popular no funciona para este tema que es eminentemente técnico y científico.

Uno podría opinar que si ya se inició en Texcoco la obra, ahí que siga pues ya se gastaron muchos miles de millones de pesos, sin embargo, los que saben son los expertos.

Una obra de esta naturaleza siempre tiene un fuerte impacto ambiental, seguramente ya no habrá recarga de los acuíferos en el Valle de México pues miles de hectáreas agrícolas fueron urbanizadas, ya no habrá especies de aves y animales, ya no habrá producción agrícola, los pueblos serán expulsados. 

Este es el impacto que tiene una obra de este tipo, esto es lo que se debe analizar, que opinen los expertos en aeronáutica, pero también los que saben de medio ambiente.

Sin embargo, hoy los aeropuertos son inevitables, el modernismo los pide, hoy, sobre todo la gente de recursos, se mueve en avión para ir a otros puntos del país y del mundo.

No debería por los daños ambientales que se generan, sin embargo, el nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México tiene que hacerse, generará daños dondequiera que se haga, pero se tiene que hacer, es una consecuencia del modernismo, del crecimiento poblacional, el anterior aeropuerto ha quedado rebasado, ha sido alcanzado por el desarrollo urbano de la capital del país,

Lo importante es que se tome la mejor decisión, esto no lo va a resolver una consulta sino los conocedores, los que sin motivos políticos sino eminentemente técnicos opinen.

Si Texcoco no es viable que digan en dónde es el mejor lugar, sin embargo, esto debió hacerse, (o a lo mejor se hizo), desde antes de que se iniciara la construcción en la que se han invertido  muchos miles de millones de pesos.

 

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