Ayer fue el primer “encuentro” de diputados locales

 

 

Gabriel Sánchez Andraca

 

           El coordinador de los diputados del PAN, en total 6, Marcelo García Almaguer, abandonó la sesión preliminar de la nueva legislatura local, seguido de sus correligionarios y algunos aliados.

           La razón es que no estuvieron de acuerdo en la forma en que se estaba integrando la mesa directiva del nuevo Congreso estatal, que tomará posesión el próximo 15 de este mes, para iniciar los trabajos correspondientes a su primer periodo de sesiones.

            Pero la sesión no se suspendió, pues no se rompió el quórum legal, ya que Morena, con sus aliados PT, Encuentro Social y Verde Ecologista , hacían mayoría y si a eso se agrega que los cuatro diputados con que cuenta el PRI en esta legislatura, tampoco se salieron y que además permanecieron en el salón los tres representantes de Movimiento Ciudadano, pues la sesión siguió sin contratiempos.

            Se procedió a designar la primera directiva de esta legislatura, recayendo la presidencia en el diputado del Partido del Trabajo, Juan José Espinosa; la vicepresidencia quedó en manos del diputado de Morena, Héctor Alonso Granados y la primera y segunda secretaria, en las diputadas Nora Jessica Merino Escamilla, de Encuentro Social y Josefina García Hernández, del PRI, respectivamente.

              No hubo ninguna propuesta del PAN y por lo tanto, dicho partido no tiene ninguna posición en la primera directiva de la legislatura.

               Los panistas se aceleraron. No tuvieron en cuenta su realidad y al abandonar la sesión, perdieron la oportunidad de contar con un representante en la mesa directiva.

                La experiencia indica que irán madurando poco a poco y que terminarán aceptando que no son mayoría ni sumando a sus aliados.

                El PRI un partido que dominó el escenario político del país durante todo el siglo XX y que después de ser la mayoría aplastante, ahora es de la chiquillada, actuó con mayor sensatez, gracias al oficio de sus representantes populares: Javier Casique, Rocío García Olmedo, principalmente, tienen oficio y la experiencia suficiente para saber como actuar cuando se está en desventaja.

                  La no privatización del agua potable, pues un elemento esencial para la vida, debe ser un servicio proporcionado por el Estado, no será una decisión del Congreso Estatal, aunque deberá avalar una decisión nacional en ese sentido. Este asunto ya fue planteado y turnado a la comisión correspondiente en el Senado de la República con mayoría “morenista”.

             En Puebla hay un fuerte descontento entre la inmensa mayoría de sus habitantes, por la entrega de ese imprescindible servicio público a una empresa privada, que en poco tiempo ha encarecido el precio y ha empleado medidas inaceptables contra los usuarios retrasados en sus pagos, como la suspensión del servicio de agua o de drenaje.

             Las colonias pobres y las de clase media, son las que con mayor enjundia han venido protestando por la entrega del manejo del agua potable a manos de empresarios que además, ni son poblanos. Han tenido que recurrir al amparo de la Justicia Federal, cuando sufren la suspensión por falta de pago y han ganado un alto porcentaje de dichos amparos.

              Si se aprueba el proyecto de ley que estuvia el senado, deberá ser aprobado por la Cámara de Diputados y por la mayoría de los congresos estatales.

              La semana pasada falleció en esta capital Manuel Díaz Cid, quien fuera un destacado líder de la derecha poblana desde sus siempos de estudiante en la UAP. En 1955 fue de los fundadores del Frente Universitario Anticomunista, que en la lucha por el control de la UAP, jugó un papel importante.

              Díaz Cid, fue congruente toda su vida con la ideología política basada en sus creencias religiosas.

              Fue de los destacados derechistas que estuvieron al frente del Movimiento de Reforma Universitaria, hasta que triunfó la izquierda en esa lucha y se fundó la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla,  UPAEP, de cuyo grupo  fundador formó parte.

              Durante el resto de su vida, fue catedrático de dicha institución e ideólogo de la derecha poblana.

              Quienes lo conocieron de cerca, afirman que fue congruente entre su pensamiento y su actuación, incluso en su vida privada.

             El próximo mes de diciembre cumpliría 80 años de edad.

             Están por cumplirse 50 años de los dramáticos hechos ocurridos en 1968 en San Miguel Canoa, población indígena perteneciente al municipio de Puebla, donde fueron linchados por los habitantes de esa población, un grupo de trabajadores universitarios que habían organizado una excursión a esa zona en las faldas de La Malinche, con motivo de que gozaban unos días de asueto, por las fiestas patrias.

              También se cumplirá medio siglo, del 2 de octubre (no se olvida) de los hechos de Tlaltelolco, donde murieron cientos de personas, generalmente estudiantes, que protestaban por la represión del gobierno, en la época de Díaz Ordaz.

               Y también se cumplirán 50 años de los movimientos registrados en varios países latinoamericanos y europeos, que obligaron a los gobiernos de ese entonces, a cambiar políticas económicas y sociales, para beneficio de los que menos tienen, principalmente de los jóvenes que protestaban por falta de oportunidades.

                   Finalmente, se recordará el 17 aniversario del derribo de las torres gemelas de Nueva York, hecho que desató el terrorismo que todavía se padece en el mundo y que ha tenido serias repercusiones en todo el planeta.  

 

 

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