Los poblanos quedaron libres de toda culpa. Fueron los veracruzanos quienes saquearon las arcas de la Universidad Tecnológica de Izúcar de Matamoros (UTIM), así lo revela la investigación de Enlace, donde queda al descubierto que para la universidad se ejecutaron supuestamente obras que no aparecen, que son fantasmas al igual que las empresas que las realizaron.

Hoy, con la maestra Myriam Galindo Pétriz, la UTIM toma otro rumbo, busca salir de su crisis financiera que a todas luces se ve que enfrenta y si algo ha caracterizado a la rectora, es su solidez para sacar a flote al barco que parecía cada día hundirse más en el lastre que representa la corrupción. Esperemos que en el futuro, quienes están al frente de la universidad, no caigan en tentaciones.

Así están las cosas en la que en su momento fue la máxima casa de estudios de Izúcar y que dejó de serlo debido a las ofertas educativas universitarias que llegaron a este lugar, como el campus regional de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP).

De Servio Tulio Vázquez Ajactle, originario del estado de Veracruz, quien llegó a la UTIM traído por Ezequiel Alvarado, quien más tarde sería su incondicional para saquear las arcas universitarias, se dice que la Auditoria Superior del Estado, le detectó gastos millonarios en supuestas obras que nunca se realizaron, por las que se pagaron más del millón de pesos pero que rastreando la autoridad fiscalizadora, nunca pudo encontrar el destino de los recursos al no existir ninguna obra realizada. 

Tampoco la empresa que supuestamente realizó los trabajos aparece como un corporativo legalmente establecido. En otras palabras, no existe ninguna razón social de ella, lo que da a entender que es una empresa fantasma.

Se afirma que Servio Tulio, como encargado de despacho de Rectoría, se sirvió con la cuchara grande, ya que la obra en mención, es tan solo una de las tantas anomalías que han sido reveladas; se habla de un verdadero desfalco millonario que, todo parece apuntar, hizo con el apoyo del contador Ezequiel Alvarado, originario del municipio de Acatlán de Osorio.

Las investigaciones continúan y arrojan que en realidad, tanto Servio Tulio como Alvarado, fingieron subastas para la venta de vehículos y aparatos de investigación de dicha universidad a bajo costo, pero que en realidad utilizaron a prestanombres para que finalmente muchas propiedades de la UTIM pasaran a sus manos.

Se habla de que mucho tiene que ver en estas anomalías su antecesor, Juan Ramón Eroza Pineda, quien también estaría siendo investigado por la Auditoria Superior del Estado por daño patrimonial a la Universidad Tecnológica de Izúcar de Matamoros.

Para los primeros días del mes de enero, se dice que podría haber resultados de las investigaciones en contra de Servio Tulio, Ezequiel Alvarado y otras observaciones más hechas a exrectores.

Pero no todo queda en responsabilidad de Servio Tulio y Ezequiel Alvarado, quien fue su secretario de Finanzas y hasta en Julio Alba, quien fungió como jefe de materiales del primero, sino que también tiene culpa y vela en el entierro el Consejo Consultivo, ya que se afirma que para que se realice alguna obra, se dé por aceptada alguna propuesta y se autorice la venta de algún bien inmueble de la institución, se debe contar con la autorización del consejo. Así que hay más culpables.

 

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