Por: Federico León
 
Con la llegada del mes de octubre han iniciado los informes correspondientes al primer año de gobierno de los alcaldes que tomaron posesión del cargo el 15 de octubre del año pasado.
 
En muchos municipios de la entidad los ciudadanos quisieran que este fuera ya el último informe, porque están decepcionados del desempeño de los ediles y más que arrepentidos de haberles otorgado su voto y su confianza.
 
Para nadie es un secreto que muchos presidentes municipales y diputados no llegaron al cargo ni por sus méritos ni por su carisma, sino porque los arrastró el efecto López Obrador y el llamado que el entonces candidato presidencial hizo para cruzar en todas las boletas los emblemas de Morena.
 
Algunos de los actuales alcaldes eran universalmente desconocidos y otros tenían antecedentes nada envidiables; pero a diferencia de lo que suele ocurrir en las elecciones locales, y sobre todo en las municipales, en las que el electorado vota por la persona más que por el partido, en esta ocasión fue exactamente lo contrario.
 
Dicho de otra manera, la gente no votó por muchos de quienes hoy detentan el poder, sino por Andrés Manuel López Obrador… A esta situación que se vivió en el inusual y controvertido proceso electoral del año pasado habría que sumar la de las presidentas municipales “Juanitas”.
 
Las disposiciones legales en materia de género que obligaron a los partidos políticos a postular un número similar de candidatas que de candidatos a las alcaldías trajeron como consecuencia que cayeran en la simulación de dos maneras diferentes: por una parte, adoptaron la estrategia de postular a varones en los municipios donde eran competitivos y otorgar las candidaturas a las mujeres donde no tenían posibilidades de triunfo: las mandaron a perder.
 
Fueron muchos los casos en los que las candidatas únicamente prestaron su nombre y sus documentos para que los partidos cubrieran la cuota de género, lo que provocó que en muchos municipios algunos institutos políticos no obtuvieran ni siquiera los votos de las integrantes de sus planillas….
 
La otra forma de simulación consistió en postular a la esposa, madre o hermana de un candidato competitivo, en el entendido de que si ellas obtenían el triunfo serían meras figuras decorativas, pues quien realmente gobernaría sería el varón. Para no ir tan lejos, y como mero ejemplo, tenemos el caso del municipio de Tepexco, donde el PRI postuló como candidata a Aniceta Peña Aguilar, y como candidato a regidor de Gobernación a su esposo, Deodegario Jaime Aparicio Linares.
 
Desde que inició la campaña electoral quedó claro que, en caso de que el partido tricolor obtuviera el triunfo, como finalmente ocurrió, la presidenta sería un cero a la izquierda. Por si quedara alguna duda, en la propaganda de campaña el nombre que destacaba era el de Aparicio Linares, en tanto que el de la candidata aparecía en letras minúsculas…
 
A un año de distancia no queda ninguna duda: el poder tras el trono es el esposo de la alcaldesa, quien incluso al principio de la administración se ostentaba como presidente municipal; él es quien ordena, quien preside los eventos, quien hace uso de la palabra, en tanto que su esposa funge sólo como una acompañante… y eso a veces.
 
Pero a la pareja presidencial de Tepexco no le ha ido nada bien.
 
Prueba de ello es que durante la visita que el gobernador Miguel Barbosa Huerta realizó a ese municipio, días después de los linchamientos que se registraron el 7 de agosto pasado, un grupo de ciudadanos se manifestó con pancartas contra la alcaldesa y contra su esposo.
 
Y no sería nada raro que cuando Aniceta Peña rinda su informe, la escena se repita… Hay otros alcaldes y alcaldesas a quienes tampoco les pintan bien las cosas de cara a su primer informe de gobierno, pues en sólo un año se han ganado a pulso el rechazo de sus ciudadanos.
 
Uno de estos casos es el de la presidenta municipal de Epatlán, Margarita Castilla García, cuyo gobierno se ha caracterizado por el nepotismo, los abusos de autoridad y la ausencia de obras.
 
Lo poco que hay en este rubro, como la construcción de la nueva Presidencia Municipal, es obra de su antecesor, el panista Arturo Ismael Bravo Santamaría, quien la dejó contratada y pagada en su totalidad, o de las gestiones del ex presidente auxiliar de su pueblo, Santa Ana Necoxtla, porque doña Margarita no ha tenido capacidad de gestión y al parecer tampoco voluntad de invertir los recursos en este renglón tan importante.
 
Hoy, los ciudadanos le piden que cumpla la promesa que hizo en campaña: que, si en un año no daba resultados, dejaría el cargo. No se descarta que en su primer informe tenga que enfrentar reclamos y exigencias de que cumpla dicha promesa.
 
-La pregunta del millón
 
¿Habrá algunos alcaldes de la región que de plano optarán por presentar su Primer Informe de Gobierno “en lo oscurito”, es decir, únicamente ante el Cabildo, para evitar las protestas de los ciudadanos? Nos aseguran que son varios los que están valorando esa posibilidad.
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