El líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, y el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, se convirtieron en figuras clave para el momento histórico que se vivió este viernes en territorio surcoreano, en camino a un proceso de desnuclearización y la posible firma de paz para dar por finalizada la guerra que ha mantenido separadas a las dos Coreas desde hace 65 años.

“Yo creo en que Corea del Norte y Corea del Sur se reunificarán en el futuro”, dijo el dirigente norcoreano durante una conferencia de prensa luego del diálogo que mantuvo con su homólogo Moon, en el que se consiguió la firma de la declaración de Panmunjom, con la que la relación entre las Coreas comienza a normalizarse para conseguir una “paz permanente”.

“No habrá más guerra en la península coreana”, dijo Moon. “Hemos vuelto una página”, aseguró Kim Jong-un.

Hasta el momento, la imagen de la entrada de Kim a Corea del Sur, el apretón de manos entre ambos y la invitación a Moon para pisar Corea del Norte, se ha convertido en una de las claves de este gran momento.

Esta reunión se convierte en la Tercera Cumbre Intercoreana; sin embargo, ésta se ha convertido en la más importante al realizarse en el Sur. Las dos previas se celebraron en el Norte en donde el padre de Kim Jong-un siempre prometió visitar el territorio surcoreano, promesa que su hijo cumplió.

A pesar de que la declaración no ofrece detalles concisos sobre el proceso con el que se conseguirá la desnuclearización, el gobierno surcoreano reconoce las acciones que Corea del Norte ha emprendido hasta el momento.

Apenas hace una semana, Kim ordenó que ya no se realizarán más pruebas nucleares y aseguró que en un futuro próximo se desmantelará el sitio en el que realizan las pruebas en Punggye-ri.

Durante el diálogo, el líder norcoreano estuvo acompañado por su hermana y consejera, Kim Yo-jon, quien asistió a Corea del Sur durante los Juegos Olímpicos de Invierno, evento en el que el descongelamiento de las relaciones entre ambas naciones se comenzó a hacer realidad, mientras que el presidente Moon Jae-in asistió con su director de Inteligencia surcoreana y jefe de gabinete.

El presidente Moon aseguró que ambos tienen “una responsabilidad muy grande” y destacó la “gran expectativa por parte de todo el mundo”. Además, agradeció a Kim el haber aceptado la reunión.

Posterior a la reunión que duró una hora y 40 minutos, ambos mandatarios plantaron un árbol en la línea de demarcación, símbolo de la confrontación y de la división desde hace 65 años, que divide los territorios de las dos Coreas y aseguran estar “plantando paz y prosperidad para el mundo”.

Pese a que este proceso llevará algún tiempo, la firma la Declaración de Panmunjom representa un gran avance para el mundo y una señal de esperanza para los coreanos. Ambos líderes pactaron el seguimiento al acuerdo y hasta el momento se tiene planeado que el mandatario del Sur visite Pyongyang en otoño de este año.

Entre las buenas noticias destaca la posibilidad de celebrar una reunión de familias separadas en agosto, además de que ese mismo mes habrá un diálogo entre las fuerzas militares de ambos países.

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