El pánico recorre Austin, la capital de Texas, tras la explosión en los últimos diez días de tres paquetes bomba que ha dejado dos muertos y dos heridos. Ataques que se teme tengan un carácter racista, porque las víctimas eran afroamericanas.

La explosión del lunes ocurrió en una vivienda cerca del vecindario de Windsor Park, matando a un joven de 17 años y dejando gravemente herida a una mujer, dijo a reporteros el comandante policial Brian Manley.

Poco después de la conferencia de prensa, la policía fue llamada a investigar otra explosión en otra parte del este de Austin. Las autoridades no han determinado que esa segunda explosión fue por una bomba.

La agencia de emergencias del condado Austin-Travis tuiteó que el segundo estallido dejó gravemente herida a una mujer de unos 70 años de edad, y que otra mujer, de unos 80 años, recibió tratamiento por una cuestión médica no relacionada.

Las explosiones ocurren justo cuando cientos de miles de turistas acuden a Austin para disfrutar del festival South By Southwest. Las autoridades hicieron un llamado a la población para que reporte todo objeto sospechoso que reciban.

El primer estallido el lunes tuvo lugar a unos 20 kilómetros de la vivienda donde el 2 de marzo un paquete-bomba mató a Anthony Stephan House, de 39 años. Ese estallido inicialmente fue clasificado como muerte sospechosa, pero ahora se le considera un homicidio.

Manley dijo que los detectives sospechan que los ataques del lunes están vinculados ya que en ambos casos los paquetes fueron dejados en la puerta de la casa en horas de la noche y no fueron enviados ni por correo normal ni por servicios de mensajería.

Aclaró que ni el Servicio Postal de Estados Unidos ni servicios privados como FedEx y Ups tampoco tienen registros de haber manejado ese paquete.

Hay ciertas similitudes que nos impiden por el momento descartar que ambos casos están relacionados”, expresó Manley.

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