×

Aviso

Folder doesn't exist or doesn't contain any images

Se disparan los intentos de extorsión telefónica en la zona

Reportaje
 
El 29 de julio pasado, “Alicia”, quien es docente en una institución de educación media-superior de este municipio, recibió una llamada del número telefónico 554 424 02 76. Al otro lado de la línea, un hombre dijo ser ejecutivo de un banco y le informó que el día anterior habían realizado cuatro cargos a su tarjeta de crédito por la contratación de “seguros de Uber”, cada uno de ellos por 935 pesos.
 
Le explicó que, para cancelar los cargos —que, por supuesto, “Alicia” no reconocía haber realizado— transferiría la llamada a otra ejecutiva, quien le solicitaría algunos datos.
 
En efecto, una mujer le pidió los 16 dígitos de su tarjeta, e incluso le dijo la terminación de la misma, por lo que ella accedió a proporcionárselos; sin embargo, cuándo la supuesta ejecutiva le preguntó de qué institución bancaria era su cuenta, ella inquirió a su vez: “¿No sabe? ¿Pues no que me habla del banco?”. La supuesta ejecutiva colgó.
 
Ante esto, al día siguiente “Alicia” decidió acudir a la sucursal, donde le informaron que en las últimas semanas no se había registrado ningún cargo a su tarjeta, y que la llamada podría ser un intento de extorsión telefónica. Le sugirieron que cancelara su tarjeta y solicitara una nueva, para que estuviera más tranquila.
 
El error de la supuesta ejecutiva bancaria salvó a “Alicia” de engrosar las estadísticas de los miles de personas que cada día son víctimas de llamadas de extorsión en prácticamente todo el territorio nacional, desde las grandes ciudades hasta las comunidades más pequeñas.
 
Otro caso reciente es el de un comerciante de la zona de Izúcar de Matamoros, a quien exigieron una fuerte cantidad de dinero, asegurando que tenían secuestradas a sus pequeñas hijas, a quienes incluso simularon poner al teléfono.
 
Los extorsionadores lo amenazaron con “descuartizar” a las niñas, si en el lapso de 10 a 20 minutos no depositaba en un OXXO la cantidad exigida.
 
Como no pudo comunicarse con las menores, el comerciante se trasladó a su domicilio, ubicado en una comunidad cercana, y afortunadamente las encontró sanas y salvas, pero en una llamada telefónica, que resultó ser del extorsionador.
 
Al preguntar a las niñas éstas le dijeron que les habían llamado al teléfono de casa, les habían pedido algunos datos de sus padres y de algunos familiares, y las habían mantenido en la línea mediante engaños.
 
A través de una llamada tripartita, el extorsionador simuló tener en su poder a las menores. El número del que le realizaron la llamada tenía clave LADA de Atlixco.
 
En el caso de “Don Rufino”, un hombre de la tercera edad, del municipio de Izúcar de Matamoros, el 30 de julio pasado le llamaron para exigirle dinero porque supuestamente habían secuestrado a su hija.
 
En su desesperación, él mencionó el nombre de una hija suya que trabaja en Chiautla de Tapia y que viaja diariamente a esa localidad. Al teléfono, una mujer le suplicaba llorando: “Papá, papá ¡ayúdame o me van a matar”.
 
Al no poder comunicarse con su hija, quien iba en camino y en ese momento se encontraba fuera del área de cobertura, “Don Rufino” decidió acudir al banco en cuanto abrieran, para retirar dinero y depositarlo en la cuenta que le indicaron los extorsionadores. Aunque su nuera evitó que cayera en el engaño, el anciano sufrió una crisis y tuvo que ser hospitalizado.
 
Éstos son sólo algunos de los muchos intentos de extorsión que se han registrado en las últimas semanas en la zona; pero en los meses recientes numerosos comerciantes, empresarios, constructores, particulares, e incluso presidentes municipales, quienes pidieron no ser identificados, han sido víctimas de este tipo de llamadas.
 
También lo fue un candidato a la Presidencia Municipal de Izúcar de Matamoros, días antes de la elección del 1 de julio del año pasado.
 
Al menos 3.7 millones de llamadas de extorsión al año
En un informe divulgado en julio de 2017, la Secretaría de Economía (SE) dio a conocer que cada año se registran en el país 2 millones 482 mil llamadas de extorsión.
 
Por su parte, en octubre de 2018, el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) informó que anualmente se registraban 3.7 millones de llamadas de este tipo en el país.
 
Un dato significativo es que, de acuerdo con las cifras de la SE, el 93 por ciento de las llamadas de extorsión se realizan desde el interior de alguno de los 400 reclusorios del país, a pesar de que está prohibido que los internos posean aparatos de telefonía.
 
Y es que el negocio de la extorsión es tan redituable que se ha convertido en una verdadera industria que involucra no sólo a los reclusos, sino también a custodios y funcionarios de los centros de readaptación social, quienes obtienen ganancias ilícitas, tanto de las extorsiones como de la venta de aparatos telefónicos, los cuales se cotizan entre 5 mil y 12 mil pesos en el interior de los penales.
 
A pesar de lo abultado de las cifras, éstas resultan poco significativas ante la magnitud del problema, pues la mayoría de las personas que reciben llamadas de extorsión no las reportan a las autoridades. Se estima que sólo se denuncia uno de cada diez intentos de extorsión.
 
Los bancos se niegan a colaborar.
 
Aunque el Consejo Ciudadano de la Ciudad de México tiene un registro de más de 20 mil cuentas utilizadas para recibir los depósitos producto de las extorsiones telefónicas, los bancos y las empresas que prestan el servicio de transferencia de dinero, se han negado a investigarlas, a pesar de que se cuenta con el número de cuenta y el nombre del titular.
 
Asimismo, tiene registrados más de 400 mil números telefónico utilizados de manera recurrente para realizar llamadas de extorsión; la mayoría de los números aparecen como “privados” o “desconocidos”, y sus claves LADA son de diversas entidades de país, desde Baja California hasta Chiapas, incluyendo Jalisco, Chihuahua, Sinaloa, Veracruz y Nayarit, entre otras, así como algunas regiones del estado de Puebla.
 
Una constante de este tipo de llamadas es que, al realizarlas, los extorsionadores proporcionan algún dato verídico, como nombre, domicilio, nombre de alguno de los hijos, e incluso el nombre de la institución donde estudian.
 
Estos datos los obtienen, mediante engaños, de la propia víctima, de alguno de sus familiares o empleado, simulando ser personal de alguna empresa o institución; pero también del directorio telefónico, y de la información contenida en las redes sociales.
 
Ante una llamada de extorsión, las autoridades recomiendan mantener la calma, no proporcionar ningún dato, no mencionar su nombre o el de algún familiar, colgar de inmediato, llamar a sus familiares para verificar que están bien, y realizar la denuncia correspondiente al número 088 o al número de emergencias 9-1-1.
 
Por otra parte, ya existen algunas aplicaciones que, al recibir una llamada, advierten si el número del que se realiza tiene antecedentes de este tipo, e incluso permite bloquearlo. Algunas de ellas son TrueCaller, No Más Extorsiones, Whoscall y Contactive.
 
Es importante tomar en cuenta las recomendaciones de las autoridades; de no hacerlo, usted puede convertirse en una cifra más en la estadística de las víctimas de este delito.
Valora este artículo
(0 votos)

Deja un comentario

ICATEP

Contador de Visitas

 

contador de visitas para blog

Volver